Save a Hater

Save a Hater

SALVAR A UN HATER
ESTÁ EN TU MANO

En Accem llevamos desde 1990 trabajando para mejorar la situación y condiciones de vida de personas que viven en riesgo de exclusión social.

Hemos incluido un nuevo grupo, el de los odiadores, a los que ya prestamos ayuda. Por eso lanzamos la campaña “SAVE A HATER”.

Ofrecemos herramientas, información, vídeos y enlaces para combatir el racismo, la xenofobia, la misoginia, la homofobia y la propagación de contenido falso. Ayúdanos a salvarles.

Conoce la campaña Save a Hater

HERRAMIENTAS
PARA NAVEGAR CON BRÚJULA POR LAS REDES

Si queremos salvar a los haters, tenemos que ponérselo fácil. ¡Descubre nuestros vídeos y conviértete en un SalvaHaters!
Es bueno hacerse un chequeo no vaya a ser que el virus del odio se nos haya contagiado un poquito. Aquí encontrarás algunas preguntas para comprobarlo.
Aquí te ofrecemos respuestas cortas y contrastadas para que puedas actuar contra el odio online.
¿Te animas a sumarte al equipo de SalvaHater? Crea tu propia viñeta y compártela con nosotros/as. También puedes descargar y compartir nuestras viñetas.

Desde SiembraRED vamos a plantar semillas de pensamiento crítico, de tolerancia y de solidaridad que nos ayuden a actuar en las redes sociales. ¡Porque las buenas noticias también existen!

Consejos para arrancar el curso sin odio en las redes sociales (parte III)


Las redes sociales se han convertido en lugar de desfogues varios, espacios en los que cada vez más personas vierten su frustración y su rabia. Un día sí y otro también vemos señalamientos personales, llamadas al boicot, mensajes discriminatorios y muchos mensajes falsos que van aumentando la crispación y nos polarizan cada vez más, nos colocan en esquinas opuestas del ring antes del próximo round de boxeo. Puede que a ratos te haga gracia la pelea, que te sirva de desahogo, pero muchas de las personas usuarias de las redes sienten ansiedad.

Además puede llegar a marcar la agenda de la realidad. Si una pequeña protesta en una calle concreta de Madrid aparece en cientos de fotos, vídeos, tuits y mensajes de WhastApp, finalmente magnificamos lo ocurrido, le damos más resonancia y la extendemos mucho más allá de las fronteras de la ciudad.

Nuestro tercer consejo para este inicio de curso es que pruebes a hacer exactamente lo contrario: usar las redes sociales, los grupos de WhatsApp y Telegram para aprender, construir, divertirte, porque acabar con los entornos tóxicos también depende de ti.

Cuando internet se popularizó, muchas y muchos vieron un potencial gigante de cambio. Frente a la televisión, con la que solo podíamos recibir información y contenidos de manera pasiva, ahora teníamos la capacidad de participar, intercambiar y colaborar por medio de nuestros ordenadores. Y eso democratizaba nuestras sociedades, las enriquecía y nos permitía ensanchar nuestra visión de la realidad.

Los pensadores más pesimistas creen que esa promesa se ha roto, sobre todo en lo que se refiere a las redes sociales, y lo atribuyen a lo que Douglas Rushkoff llama economía de la atención. Twitter, Facebook, Instagram y cualquier otra plataforma basan su modelo de negocio en nuestra permanencia, hacen dinero consiguiendo que nuestros ojos permanezcan pegados a la pantalla el mayor tiempo posible. Y eso se consigue apelando a emociones muy primarias, de lo sensacionalista, lo que nos asusta o lo que nos excita sexualmente.

https://www.youtube.com/watch?v=O4zYB7qTt4Q

Lo cierto es que los algoritmos de esas redes potencia ciertas tendencias, como explicamos aquí, pero también es verdad que no somos máquinas y podemos probar a  desmarcarnos del ritmo del odio y marcar otro paso en redes.

Te proponemos empezar a compartir noticias positivas. No se trata de caer en la ingenuidad, ni de pintar nuestras vidas de rosa, sino de demostrar con los hechos que nuestra realidad es mucho más rica y tiene más matices.

Ante episodios de xenofobia y discriminación durante la pandemia, nos viene bien recordar gestos de solidaridad y de apoyo mutuo entre vecinas y personas de diferentes orígenes. Ante las noticias falsas que culpabilizan a determinados colectivos de los contagios, es importante aportar datos contrastados.

También puedes probar a cambiar de tema por un rato, porque ocurren muchas otras cosas interesantes a nuestro alrededor. Hay cuentas en las redes sociales dedicadas a divulgar conocimientos sobre historia, cocina o fondos marinos, y te invitamos a descubrirlas y ponerlas en valor. Porque internet, como en sus principios, sigue siendo un lugar en el que podemos aprender e intercambiar y merece la pena echar pa fuera lo bueno.

Consejos para arrancar el curso sin odio en las redes sociales (parte II).


El dicho popular nos recuerda que no podemos dejarnos llevar por las apariencias. Es una buena forma para recordar nuestro segundo consejo: No es oro todo lo que reluce, ni todos los titulares son ciertos. Aunque lo parezcan a primera vista, aunque confirmen lo que tú pensabas, conviene asegurarse antes de darlos por ciertos. Y si dudas, no compartas

El Covid-19 provocó una pandemia y al mismo tiempo lo que se ha llamado infodemia, es decir, una sobreabundancia de información, cierta o falsa, sobre un tema específico, en este caso sobre el virus y todas sus consecuencias. Las estadísticas demuestran que el consumo de noticias se disparó con el confinamiento y seguro que tú mismo lo comprobaste en primera persona: consultabas mucho más los periódicos, o veías con más frecuencia los informativos de la tele o recibías muchas más noticias en tus grupos de WhatsApp.

Es lógico, sentíamos la necesidad de entender los que estaba ocurriendo en una situación tan nueva e imprevisible. Lo malo es que ese empacho de noticias también nos provoca ansiedad y aumenta considerablemente el riesgo de que nos la cuelen con bulos y noticias descontextualizadas.

A principios de septiembre, Maldita.es, un medio especializado en la verificación de datos, había detectado 725 bulos y desinformaciones sobre COVID-19, seguro que han circulado muchos más y que tú, igual que todos y todas, te has creído alguno.

Lo cierto es que los bulos se difunden mucho más que las noticias ciertas y los desmentidos, y eso se explica porque los titulares falsos son mucho más atractivos y llaman más la atención. A menudo contienen palabras de alarma o alerta, suelen ser muy tajantes y con pocos matices. Los desmentidos, en cambio, son menos espectaculares, por lo que nuestro impulso de compartirlos es menor. Igual son más aburridos, pero piensa que enviando el desmentido a tus amistades o familiares ayudas a que la noticia falsa se siga extendiendo en el virus de la infodemia.

https://www.youtube.com/watch?v=mao7nlb4I-8&

Hay muchas pistas que nos pueden ayudar a sospechar de un titular. Además de las palabras alarmistas, también es importante leer el texto que le acompaña porque a menudo no tiene nada que ver, también conviene fijarse en la fecha, si está firmado por alguien, si la noticia aparece en otros medios, si tiene fuentes oficiales que confirmen lo que afirma el titular.

No está de más acordarse de que hay páginas web con apariencia de periódicos que hacen negocio con las desinformaciones, porque cada vez que das a clic en una de sus noticias falsas ayudas a que aumenten sus ingresos en publicidad.

Y también te vendrá bien tener en mente que las imágenes que acompañan esos titulares sí engañan. Pueden estar trucadas o pertenecer en realidad a otra noticia de hace varios años en cualquier otro país. La verificación inversa de imágenes ayuda a comprobar si las fotos o vídeos ya se han usado antes en internet y de este modo descartar su veracidad.

Para ayudarte a distinguir la paja del grano cuentas que varios equipos dedicados a verificar la información como Maldita.es, Newtral, Efe Verifica o AFP Factual. Cuentan con varias herramientas de consulta a través de sus páginas web, whatsapp y las redes sociales. Tenlas a mano porque te serán útiles a la hora de tener información veraz y contrastada.

No tienes que reaccionar a todo lo que ves en redes. No amplifiques el discurso de odio.


Cuando lees un mensaje de odio, una opinión contraria a la tuya, el primer impulso es reaccionar. Sientes la necesidad de desmentir esa opinión discriminatoria, de mostrar tu enfado. Pocas veces es buena idea y te explicamos por qué.

En primer lugar hay que hablar de los algoritmos de las redes sociales, es decir, las instrucciones automatizadas que tiene cada una de las plataformas para identificar qué conversaciones son interesantes para la comunidad, qué temas son los más entretenidos y generan más reacciones. Utilizan distintos factores para determinar qué publicaciones interesarán más, qué cuentas deben estar más visibles y en qué orden nos muestra las cosas. No debes olvidar que las redes sociales son un negocio basado en que las usemos de manera intensiva, que permanezcamos allí mucho tiempo.

Cuando esos algoritmos, basados en cálculos matemáticos, se dan cuenta de que una cuenta genera muchas interacciones, le dan más visibilidad porque la clasifican como interesante. Y si resulta que esa cuenta es la de un hater que esparce su xenofobia o su machismo por las redes, estás contribuyendo a que el algoritmo le preste más atención cada vez que contestas o difundes lo que escribe, aunque sea para rebatir sus ideas.

Ocurre algo similar con las palabras y los hashtags que se emplean en las redes. Es frecuente que sientas la tentación de usar esos conceptos para decir justo lo contrario, pero vas alimentando un tema de conversación en las redes sociales hasta que se convierte en trending topic con la ayuda del famoso algoritmo. Y el mensaje de odio se extienda así un poco más.

https://www.youtube.com/watch?v=XNNz5_hmJCY

Párate también a pensar en lo que consigues descalificando las opiniones de otros, eso que se ha llamado la cultura del 'zasca'. Nos hemos acostumbrado a leer en redes sociales respuestas tajantes y más o menos ingeniosas. Y esos 'zascas' pueden ser divertidos, pero también contribuyen a la polarización en redes sociales, a que se haga casi imposible mantener debates sosegados en los que compartir argumentos de manera constructiva.

Por eso, cuando estés a punto de soltar un bofetón verbal en forma de 'zasca', piensa antes si estás contribuyendo a que crezca la crispación, a que nos entendamos y busquemos soluciones en común.

Párate a reflexionar que quizás sea más útil ignorar a perfiles de odiadores destructivos que soltarles el enésimo 'zasca'.  Y eso también es aplicable a los grupos de WhatsApp donde un miembro negativo pueda acabar marcando el ritmo de todas las conversaciones y un mal rollo nada recomendable.

Te invitamos a que uses tu ingenio para explicar tu punto de vista de manera serena y dialogante, que conviertas tus redes y tus grupos de WhatsApp en entornos donde se puede intercambiar opiniones de manera constructiva y desmentir informaciones falsas, que no te contagies de odio y hagas oídos sordos a quienes solo quieren aumentar la crispación.

EL PROGRAMA:
'SiembraRED'

La campaña “SAVE A HATER” se engloba en SiembraRed.

La campaña “SAVE A HATER” se engloba en  dentro del proyecto SiembraRed, un programa de sensibilización impulsado por Accem.

SiembraRED persigue generar conciencia crítica entre la ciudadanía, promover la reflexión sobre el modo como utilizamos las redes sociales, luchar contra la discriminación y ayudar a evitar y atajar conductas potencialmente violentas.

SiembraRED es un programa desarrollado por la ONG Accem y financiado por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad.

Este programa, es posible gracias a todas las personas que en su declaración anual de la renta marcaron la casilla de la ‘X Solidaria’.

Accem es una organización sin ánimo de lucro de ámbito estatal cuya misión es la defensa de los derechos fundamentales, la atención y el acompañamiento a las personas que se encuentran en situación o riesgo de exclusión social.

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