Save a Hater

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¿HATERS?
¿QUIÉNES SON? ¿CÓMO FUNCIONAN?

Conoce su hábitat. Para poder actuar contra un problema hay que conocerlo. Aquí sabrás más sobre sus armas, sus objetivos, sus principales obsesiones…

Conoce al hater, su ecosistema, sus herramientas con las que propaga el odio y los grupos que son objetivo de sus ataques. Aprende a reconocer y tratar a un hater y ya sabes, vamos a intentarlo: ¡sálvalo!

El hater no quiere saber nada de matices. Elije un bando, convierte al otro en su enemigo y se afana por conseguir su destrucción. Vamos a ayudarlo, vamos a mostrarle que no pasa nada por pensar diferente.

El hater común tiene a menudo una extraña y obsesiva animadversión hacia la mujer. Fruto de ese machismo enquistado, menosprecia a las mujeres, las insulta, las ataca y las relega a un papel inferior, a un protagonismo secundario. Definitivamente, así no, querido hater…

La verdad y los haters no tienen muy buena relación. Si la información no se ajusta a su visión de la realidad la modifican y punto. O mejor aún, se la inventan, para que pueda servir a sus fines. A veces con verdadera premeditación. Ay, haters, eso no está bien, nada bien.

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HERRAMIENTAS PARA LUCHAR
CONTRA EL ODIO Y POLARIZACIÓN ONLINE

Si queremos salvar a los haters, tenemos que ponérselo fácil. ¡Descubre nuestros vídeos y conviértete en un SalvaHaters!


Desde SiembraRED vamos a plantar semillas de pensamiento crítico, de tolerancia y de solidaridad que nos ayuden a actuar en las redes sociales. ¡Porque las buenas noticias también existen!

El sueño de los haters: misoginia y xenofobia en un mismo bulo y

Culpar a los hombres migrantes de la violencia de género: xenofobia de manual


Hoy queremos dedicarnos a otro de esos maliciosos bulos que circulan por ahí, alentado interesadamente desde ciertas posiciones, personajes y organizaciones. Nos referimos a aquel que afirma que la violencia de género y los asesinatos machistas son cometidos principalmente por hombres extranjeros.

Con este rumor, nuestros adorables haters consiguen rizar el rizo: alimentar la estrategia del odio en dos direcciones a la vez, hacia los hombres migrantes, como discurso xenófobo, y hacia las mujeres, a través de la extensión del discurso negacionista que rechaza la propia existencia de la violencia de género.

Acusar a los hombres extranjeros de ser los responsables de la violencia de género potencia, evidentemente, el racismo y la xenofobia. Podríamos decir que es un caso ‘de manual’. Los hombres inmigrantes son utilizados como chivo expiatorio al que culpar de un mal social, en este caso la violencia de género. Identificado el culpable, suceden dos cosas. La primera es que una vez hemos encontrado al culpable, podemos declararlo a los cuatro vientos, podemos señalarlo y dar cauce al odio contra él. La segunda, más sutil, pero no menos perniciosa, es que por el mismo mecanismo los demás hombres (autóctonos, no considerados extranjeros) quedan eximidos de responsabilidad alguna.

El Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género, dependiente del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), ha publicado su Informe sobre Violencia de Género correspondiente al año 2018. Aquí aparece, entre otros datos, cómo entre los 21.043 varones que fueron condenados en los Juzgados de Violencia sobre la Mujer, el 72 % fueron españoles y el 28 % fueron extranjeros.

Parece con datos como este que la violencia de género concierne al conjunto de los hombres, al margen de la nacionalidad, origen o clase social.

Un bulo al servicio del discurso misógino


Pero es que como decíamos, este bulo sirve también a los intereses del discurso misógino, de rechazo u odio hacia las mujeres. ¿Y de qué forma, cuando podría parecer que se está denunciando la violencia de género?

Siguiendo el hilo de nuestra argumentación, el bulo que culpa a los hombres extranjeros alimenta el discurso negacionista que afirma que la violencia de género es solo un invento creado desde el feminismo y desde aquello tan recurrentemente utilizado de la ‘ideología de género’. Con mensajes discriminatorios de este cariz se refuerza esta idea: la violencia de género no existe, no tiene un impacto real y, en todo caso, es propia de los hombres extranjeros y, por tanto, es un fenómeno exógeno, ajeno a nuestra sociedad. Entonces, no tenemos nada de lo que preocuparnos, nada que solucionar. Jugada redonda.

Por esto, junto a algunos datos y argumentos, ponemos a vuestra disposición, afanados/as salvahaters, piezas como estas para responder en las redes sociales a estos comentarios de odio xenófobo y misógino.

Estos bulos, esta rumorología de origen incierto, hacen mucho más daño de lo que parece. Desde Save A Hater queremos invitaros a desactivar el efecto tóxico de estos mensajes: párate a pensar la mejor manera de reaccionar, y después, decide. Puedes cortar la cadena, pedir la fuente de la supuesta información que da base a su mensaje, contestar desmontando su contenido o, en caso necesario, denunciar ante la propia plataforma digital, ante una organización como Accem o, llegado el caso, ante los propios tribunales.

Accede aquí a las herramientas que ponemos a tu disposición desde Save A Hater.

¿Quieres profundizar? Consulta fuentes fiables


El Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género, dependiente del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), en su Informe sobre Violencia de Género correspondiente al año 2018, recoge datos de interés:

- Del total de 18.091 varones que fueron condenados en 2018 por los Juzgados de Violencia sobre la Mujer, los hombres extranjeros constituyen el 28 % del total por un 72 % de españoles.

- En los casos de violencia contra la mujer que se resolvieron en los Juzgados de lo Penal, fueron hombres extranjeros el 29 % de los 16.575 condenados, frente a un 71 % de españoles.

- En 2018 se recogieron un total de 166.961 denuncias por violencia de género en los juzgados españoles. El 31,5 % de las víctimas eran extranjeras.

- Sobre el total de 39.176 órdenes de protección solicitadas, en 12.616 casos correspondieron a hombres extranjeros, que constituyen el 32,2 %. Fueron hombres españoles el 67,8 % de los denunciados.

Además, Newtral publicó el pasado mes de diciembre una información que ahora queremos recuperar. En ella se hacían eco del informe dedicado a los asesinatos por violencia de género que publica anualmente el Ministerio de Presidencia, Relaciones con las Cortes e Igualdad. Entre otros datos, este informe recoge si el culpable del asesinato ha nacido o no en España:

- 2017: el 66,7 % de los asesinatos fueron cometidos por hombres nacidos en España.

- 2016: 65,3 %.

- 2015: 73,3 %.

- 2014: 67,3 %.

- 2013: 68,5 %.

Esto significa que en los últimos años analizados, el porcentaje de culpables de asesinatos machistas que habían nacido en España superó siempre el 65 %, llegando a sobrepasar el 73 % en 2015.

¿No será entonces que nuestros queridos haters han vuelto a hacerlo? ¿Han vuelto a culpar de un enorme problema social a los inmigrantes para extender sus mensajes de odio xenófobo? ¿No será que además han querido simular que la violencia de género no existe como problema en la sociedad española? ¿No será que hemos vuelto a pillar a nuestros queridos haters y, como se suele decir, con el carrito de los helados?

Las ayudas se otorgan a las personas con rentas más bajas


Hay un tema que suena en Radio Hater como una mala canción del verano, pero que acaba por hacerse un hueco en la mente de muchos/as a fuerza de ser repetido insistentemente. La lista de canciones de los haters xenófobos es siempre igual, mezcla bulos y tópicos; estereotipos, falsedades y generalizaciones. Pero, como la canción del verano, resulta pegadiza y eficaz. Hoy analizamos la canción de los haters (o más bien el grito desafinado) que afirma que las personas inmigrantes copan todas las ayudas sociales.

Para empezar, es necesario decir que el acceso a las ayudas y a los servicios sociales es un derecho que en todo ámbito administrativo en España (estatal, autonómico y local) se rige, como norma general, por un mismo criterio: la situación socioeconómica personal o familiar.

Existen ayudas económicas o ventajas fiscales (en materia de vivienda, sanidad, educación, etc.) que se conceden a las rentas más bajas o cuando se carece de ingresos; no así por pertenecer a una etnia, religión, origen o nacionalidad determinada. Es más: si en la concesión de estas ayudas directas se discriminase por nacionalidad, sería una situación directamente inconstitucional e ilegal.

Vamos a ver algunos datos: apenas un 16 % de las personas usuarias de los servicios sociales fueron extranjeros (según datos de 2015, recogidos por Newtral); sólo el 9,7% de los beneficiarios de prestaciones por desempleo nacieron fuera de España (dato de 2017) y tan solo el 1% de las personas receptoras de pensiones eran extranjeras.

Tener residencia legal, requisito para acceder a prestaciones


Hay un elemento más a añadir y a tener en cuenta: en España, la ley establece que, para poder acceder a todo el catálogo de prestaciones sociales, a excepción de las más básicas, es necesario tener residencia en España. Esto deja fuera a muchas personas inmigrantes que, al encontrarse en situación administrativa irregular, no pueden cumplir con este requisito. Queda así en evidencia que la condición de extranjero no supone una ventaja en las posibilidades de acceder a estas prestaciones, más bien todo lo contrario.

Sí existen algunas ayudas destinadas a fomentar la integración social o de carácter humanitario, que, si bien su origen procede en gran medida de fondos públicos, no se otorgan de manera directa. Esos recursos se gestionan a través de las distintas ONG, que, como Accem, trabajan con personas en situación de vulnerabilidad o en riesgo de exclusión, quienes las conceden en función de criterios basados en la situación de vulnerabilidad y emergencia social.

Es necesario decir claramente que las ayudas humanitarias, que sirven para afrontar situaciones extremas de emergencia social, o las ayudas a la integración son fundamentales y necesarias para construir una sociedad diversa, cohesionada y equilibrada socialmente.

Tampoco hay que olvidar que las propias personas inmigrantes, también aquellas en situación irregular, contribuyen a la financiación de los servicios públicos a través de impuestos como el IRPF, que grava sobre la renta, o como el IVA, cada vez que se compra un producto o se contrata un servicio.

Junto a estos datos y argumentos, amigo/a salvahaters, te dejamos aquí algunas piezas para redes sociales para ayudarte en esa tarea nunca suficientemente ponderada de salvar a los haters de ese riesgo cierto de combustión espontánea.

Todas estas falsedades hacen mucho más daño de lo que parece. Desde Save A Hater queremos invitaros a desactivar el efecto tóxico de los bulos discriminatorios: párate a pensar cuál es la mejor manera de reaccionar, y después decide: corta la cadena, desmonta el mensaje discriminatorio, solicita la fuente del rumor para averiguar si es o no veraz y, en caso necesario, denuncia. Accede aquí a algunas herramientas que te pueden ser de utilidad.

¿Quieres profundizar? Consulta fuentes fiables


En España, a nivel legislativo, las competencias para regular las ayudas sociales recaen en su mayor parte sobre las comunidades autónomas, que fijan sus cuantías y los requisitos de acceso, que deben estar basados en criterios justificados conforme a la ley y, en última instancia, a principios como igualdad y universalidad.

Dentro del marco jurídico estatal, la Ley Orgánica 4/2000, de 11 de enero, sobre derechos y libertades de los extranjeros en España y su integración social –conocida como Ley de Extranjería–, estipula expresamente que para poder acceder a todo el catálogo de prestaciones de la Seguridad Social y de los servicios sociales, a excepción de los más básicos y que responden a situaciones de emergencia social, es necesario tener residencia legal en España.

La única subvención pública destinada específica y directamente a personas extranjeras que se encuentren en España es la destinada al retorno voluntario, es decir, “aquella dirigida a facilitar el regreso a sus países de origen a las personas inmigrantes que, cumpliendo los requisitos legalmente establecidos, así lo deseen”.

Por su parte, Maldita Migración ha realizado un seguimiento de estas ayudas a nivel autonómico y las distintas administraciones han dado una respuesta unánime: no se dan más facilidades de acceso a las ayudas a las personas de origen extranjero.

¿No será entonces que a nuestros/as estimadísimos/as haters lo que les molesta es que todas las personas puedan disfrutar de los derechos sociales en condiciones de igualdad sin discriminación por su origen étnico o nacional?
Acoso digital a la mujer
Las redes sociales o las aplicaciones de mensajería instantánea nos permiten posibilidades de comunicación que nunca antes habíamos podido imaginar. La manera que han acortado las barreras espacio-temporales para la comunicación son verdaderamente asombrosas y, por regla general, muy positivas. Sin embargo, cuando no son usadas con sentido común, conciencia y responsabilidad las consecuencias pueden ser fatales e irreversibles. Es el caso, desgraciadamente, que hemos conocido esta semana en España: una mujer de 32 años se ha suicidado después de que comenzara a difundirse masivamente entre sus compañeros y compañeras de trabajo y a través de una conocida aplicación de mensajería instantánea un video de contenido sexual en el que ella aparecía.

Estos trágicos acontecimientos vuelven a poner en primer plano la necesidad de estar y actuar con responsabilidad también en los entornos digitales. Conscientes o no del daño que se podía estar generando y de las consecuencias que sus actos podían provocar, fueron muchos/as, y en el propio entorno laboral de la víctima, quienes contribuyeron a este desenlace. Alguien comenzó a difundir ese video, muchos/as lo vieron, lo comentaron, lo cotillearon, se mofaron, lo reenviaron, lo siguieron difundiendo. El video acabó llegando al entorno familiar de la víctima, quien ante tal exposición pública de su privacidad y su intimidad, no pudo soportar la presión laboral ni familiar y finalmente se quitó la vida, dejando además huérfanos a dos menores.  Y nos preguntamos y os preguntamos ¿hay que llegar a este punto para empezar a reflexionar sobre el uso que se le debe dar a las redes sociales y las aplicaciones de mensajería? Nuestros actos tienen consecuencias.

Este caso, sin embargo, no es únicamente un horrible ejemplo de las consecuencias de un uso irresponsable de las herramientas digitales de comunicación. Es además un caso de violencia de género. Existe un fenómeno conocido como 'porno por despecho' que consiste en la difusión de contenido íntimo o sexual de una persona como forma de venganza de su pareja o ex pareja por ser  rechazada o por haber terminado una relación. Según recogen varios medios de comunicación, lo ocurrido esta semana en Madrid respondería a este esquema en su origen.

Violencia de género online: cambia el lugar, no la naturaleza de la agresión


La violencia de género representa la cara más dura de la desigualdad entre mujeres y hombres y constituye uno de los grandes males de nuestra sociedad. Según datos de ONU Mujeres, el 35% de las mujeres en algún momento de sus vidas ha sufrido violencia física y/o sexual por parte de un compañero sentimental o violencia sexual por parte de otra persona diferente a su compañero sentimental. La violencia de género también ha encontrado un canal en los entornos digitales; muchas niñas, adolescentes y mujeres ven cómo la violencia que sufren en su día a día en el mundo offline se reproduce también en los medios online, con los mismos patrones patriarcales, misóginos y machistas.

Es indudable que Internet y las redes sociales han contribuido al empoderamiento de la mujer a nivel mundial. Estos canales digitales son empleados para aprender, informarse, comunicar, conectarse entre sí e incluso denunciar. Si bien existe una brecha de género en el acceso a las tecnologías, las mujeres han encontrado en el mundo digital una ventana al mundo para expresarse y para avanzar en la conquista de la igualdad. Un ejemplo de ello fue el movimiento #MeToo en Estados Unidos, un terremoto que se originó en las redes sociales con epicentro en los Estados Unidos con la finalidad de dar voz a las mujeres que por mucho tiempo habían tenido que callar casos de acoso y abusos sexuales. Algo parecido sucedió en el mundo hispanohablante cuando a partir del hashtag #Cuéntalo, impulsado por la periodista Cristina Fallarás, más de 790.000 mujeres revelaron agresiones sexuales que habían sufrido o de las que estaban siendo víctimas ellas o alguna otra mujer de su entorno en España y Latinoamérica.

La violencia de género online no es un fenómeno menor en gravedad ni en repercusiones por tener lugar en el ámbito digital. El canal donde tienen lugar los actos de violencia cambia, pero no así la naturaleza de la agresión. En realidad, la violencia de género online presenta una serie de rasgos a los que hay que prestar especial atención. Los ataques, amenazas, acoso y hostigamiento online, además de ser muy graves en sí mismos, pueden desembocar en actos de violencia offline de extrema gravedad.

Hemos identificado un factor que consideramos muy relevante: la violencia de género online tiene un efecto disuasorio. Ante el temor de sufrir ataques o acoso, muchas mujeres se abstienen de participar o abandonan las redes sociales, la autocensura es una realidad; algunas mujeres recurren a seudónimos o adoptan un perfil bajo en su presencia en redes sociales para no ser el foco de atención, pero esto a la larga socava su vida personal y profesional.

Por ser Internet y las redes sociales plataformas en las que el contenido se comparte una y otra vez, a través de buscadores que facilitan su hallazgo y también por lo difícil que resulta eliminar por completo el rastro de una publicación, las víctimas de la violencia online sufren estrés, ansiedad, miedo a salir, pensamientos suicidas, pérdida de confianza en la seguridad de las herramientas tecnológicas, aislamiento social y depresión.

Los actos de violencia online se apoyan en elementos propios de este entorno digital, sobre los que hemos reflexionado en la campaña Save A Hater: el anonimato, la percepción de impunidad, la velocidad de difusión, la permanencia de la información en el tiempo o los riesgos de normalización son algunos de ellos. Visita Save A Hater y encuentra más información sobre todo esto.

¿Quieres saber más sobre la violencia de género online? Así actúa el hater misógino


Según datos recogidos en el informe "Las violencias de género en línea" publicado por Pikara Magazine en marzo de 2019, las mujeres de entre 18 y 30 años que se encuentran en una relación íntima de violencia, las mujeres supervivientes de violencia física o sexual o las mujeres profesionales que participan en espacios de debate y comunicación como activistas, artistas, periodistas o investigadoras, son foco claro para los haters.

Hay mujeres que además por diferentes situaciones corren un mayor riesgo de sufrir violencia de género online: las mujeres pertenecientes a una minoría étnica, las racializadas, las indígenas, o las que tienen una orientación sexual diferente a la heterosexual; en algunos casos debido precisamente a que usan estos canales para promover sus derechos en la sociedad, tal y como lo recoge el citado informe.

¿Os han robado alguna vez las llaves de vuestra casa o las habéis perdido? El temor a que caigan en poder de alguien con malas intenciones, que pueda entrar y revolver todo tiene también su reflejo en el ámbito de online, donde también se pone en riesgo la privacidad. Una vez más, vemos cómo el mundo offline y el online no son ajenos. En el ámbito digital las llaves son las contraseñas de nuestras redes sociales y correos electrónicos y la violación de nuestra privacidad puede llevar a nuestra propia casa (ordenador personal o smartphone).

Con las contraseñas en su poder, alguien con malas intenciones puede acceder, manipular información, suplantar la identidad de la víctima y hasta difundir fotos y vídeos sin el consentimiento de la persona afectada. Otra forma de violencia de género en línea es el monitoreo y la vigilancia a la mujer a través de un programa informático espía que recopila información sobre los hábitos online de la persona, como su historial e información personal. A través de la geolocalización, los haters también actúan para acechar a la víctima.

La violencia contra las mujeres online se manifiesta en amenazas directas de violencia física y sexual, comentarios abusivos, petición o envío de material sexualmente explícito, comentarios sexistas y hasta inducción al suicidio. Algunas de las formas de violencia de género en línea son castigadas, según lo prevé el Código Penal español.

El fenómeno de la violencia de género online es global y los patrones de respuesta ante ello por parte de las víctimas se repiten. Según el informe de Luchadoras de 2017 de México, las mujeres que sufrieron acoso en su mayoría bloquearon al atacante o ignoraron la situación. Las demás optaron por cambiar el número de teléfono o la cuenta vulnerada, informaron a un tercero, confrontaron al atacante y una minoría denunció.

La violencia de género online es un fenómeno grave e importante. No podemos dejarlo pasar.

Si eres o has sido víctima de ciberacoso, no te resignes, no te calles, pide ayuda.

Si detectas casos de violencia de género online a tu alrededor, actúa.

Es responsabilidad de todos y todas ser parte de la solución y no del problema.

Accem es una organización sin ánimo de lucro de ámbito estatal cuya misión es la defensa de los derechos fundamentales, la atención y el acompañamiento a las personas que se encuentran en situación o riesgo de exclusión social.

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