Monthly Archives: septiembre 2019

Delincuencia, prejuicios y cadenas de mentiras

Prejuicios, tópicos, estereotipos, rumores, generalizaciones: estos son algunos de los ingredientes que nunca faltan en el cóctel que nuestros/as amigos/as los haters nos intentan hacer beber cada mañana. Sobre ellos construyen los mensajes de carácter discriminatorio que después hacen circular e intentan colar en los timelines de nuestras redes sociales o en nuestros grupos de mensajería instantánea. Mensajes que son siempre oportunistas y que tratan de apuntar a temáticas muy sensibles para ganar adeptos.

Ya hemos hablado en anteriores ocasiones en cómo las personas inmigrantes constituyen uno de los principales objetivos de los/as haters. Esta vez nos detenemos en la supuesta relación que los/as haters xenófobos y racistas intentan colarnos entre inmigración y delincuencia. Y desde el primer momento queremos dejar claro que se trata de una falsedad más. No hay elementos reales que relacionen la presencia de personas extranjeras con un supuesto empeoramiento de la seguridad ciudadana. No es el origen o la nacionalidad un elemento decisivo en la vulneración del Código Penal. El contexto social, el desempleo, la desigualdad y la falta de oportunidades son elementos mucho más determinantes.

Una acusación con el único propósito de fomentar la xenofobia

Sin embargo, con frecuencia nos encontramos con comentarios en la calle y también en los entornos digitales y las redes sociales que relacionan ambos fenómenos (inmigración y delincuencia) y que sitúan una alargada y muy desagradable sombra de sospecha sobre las personas inmigrantes. Es este además un terreno especialmente sensible, pues tiene que ver con la percepción de seguridad, algo esencial para el bienestar de la ciudadanía. Estas acusaciones jamás se prueban. ¿Por qué? Porque se trata de una acusación cuyo único propósito es sembrar racismo y xenofobia.

Como señala para El Diario en este artículo Elisa García, profesora de la Universidad de Málaga y experta en Derecho Penal y Criminología, después de estudiar diversas investigaciones realizadas en diferentes partes del mundo a lo largo del último siglo, “a diferencia de lo que piensa la opinión pública, (las personas inmigrantes) suelen tener una tasa de delincuencia menor que el grupo de nativos y presentan más resistencia a la delincuencia en contextos desorganizados”.

Alarma social: a río revuelto, ganancia de haters

De vez en cuando, cada vez más a menudo, se alinean los planetas correspondientes y se produce eso que llamamos ‘alarma social’. En las últimas semanas, a partir de los últimos datos sobre criminalidad publicados por el Ministerio del Interior, y que recogió aquí El Mundo, se desató una de estas alertas mediáticas, con epicentro en la ciudad de Barcelona, alrededor de un incremento de los delitos en el primer semestre de año con respecto al mismo periodo de 2018. Más allá de titulares, y de la percepción de aumento general de la inseguridad que se genera, los datos muestran que siendo real un considerable incremento de delitos en la Ciudad Condal según estos datos, a nivel nacional la tasa de hurtos y de robos con intimidación, violencia o fuerza por cada 10.000 habitantes descendió un 4,5 %. Aunque este dato quizás no lo escuchamos demasiado.

Tampoco provocó el mismo efecto ni la misma alarma la publicación en julio del Estudio Mundial sobre el Homicidio de 2019, realizada por Naciones Unidas, informe en el que se sitúa la tasa de homicidios en España entre 2012 y 2017 entre 0,6 y 0,8 homicidios por cada 100.000 habitantes en toda la serie histórica, con una tendencia a la baja. El informe de Naciones Unidas refleja asimismo cómo un tercio de los asesinatos se cometen en España en el ámbito de la familia o de la pareja y tienen como principales víctimas a las mujeres. Puedes pinchar aquí para acceder a la noticia publicada al respecto por RTVE.

Y es que contra lo que pudiera parecer, los datos, cuando se estudian con rigor y se contextualizan, muestran que España es un país bastante seguro. Según información de Eurostat, oficina estadística de la UE, España no ocupa ningún puesto destacado en las clasificaciones de los principales tipos de crímenes, como son homicidios, violaciones y robos. En lo que llevamos de siglo, periodo de tiempo en el que la población inmigrante en España ha aumentado sensiblemente (hasta situarse en torno al 11 % de la población), la tasa de criminalidad no ha aumentado. Por el contrario, este indicador se ha mantenido en la serie histórica con tendencia a la baja. Si en 2005 se situaba en 50,5 delitos por cada 1.000 habitantes, en 2010 bajó a 48,9 y en 2015 se llegó a situar en 43,5. En 2017, último dato en el que está disponible, la tasa de criminalidad era de 44 delitos por cada 1.000 habitantes. Puedes acceder aquí a la información que sacó al respecto Europa Press con muchos datos de interés.

Así que, avezados/as lectores y queridos/as salvahaters toca fijarse en fuentes de referencia y hacer más caso de estudios e investigaciones serias y rigurosas que de alarmas sociales o mediáticas interesadas y cadenas de mensajes mentirosos con la intención de poner en el disparadero a un colectivo determinado. Toca también ir a la letra pequeña y hacer más caso del texto de las informaciones que de los grandes titulares en busca del click. Como siempre, aquí os dejamos algunas piezas para redes sociales para no dejar que este cóctel indigesto que nos sirven los/as haters se le suba a nadie a la cabeza o nos agujeree peligrosamente el estómago.

Otro ‘hit’ de ‘Los Haters’: no te pierdas su canción protesta para las personas refugiadas

Hoy volvemos a escuchar a nuestra banda predilecta, “Los Haters”. Y lo hacemos revisitando uno de sus machacones ‘hits’ de los últimos años. Nos referimos a su conocida canción-protesta “¿Por qué los países musulmanes no acogen a las personas refugiadas?”.

Lo primero que hay que decir es que, pese a su apariencia, con sus interrogantes y todo, no se trata de una pregunta. O, en todo caso, se trata de lo que podríamos llamar una ‘pregunta-trampa’. Porque en realidad, “Los Haters” están lanzando una afirmación: los países musulmanes no acogen a refugiados. Es una estrategia bastante cobarde, porque nos cuelan como si fuera verdadera una premisa que es sencillamente falsa y lo hacen desde el parapeto de los signos de interrogación.

La religión mayoritaria de los principales países de acogida es el Islam

Como demuestran los datos, esos que tanta urticaria producen a los haters, los principales países que han tenido que acoger a personas refugiadas en los últimos años son de religión mayoritariamente musulmana. Es el caso, por ejemplo, de Turquía, Líbano, Jordania, Paquistán o Bangladesh. Más adelante podréis ahondar, queridos salvahaters, si así lo deseáis, en algunos datos al respecto que hemos recopilado.

Por otra parte, es necesario aclarar que, por encima de religiones y de sistemas políticos, los países que lideran la acogida a las personas refugiadas son siempre los países limítrofes a aquellos en los que se originan los conflictos que fuerzan la salida fuera de sus fronteras de sus nacionales. La realidad muestra además que la gran mayoría de ellos son países de los considerados ‘en vías de desarrollo’.

Vamos a poner un poco de contexto al momento de creación de este ‘hit’ de “Los Haters”: esta cantinela de dudoso gusto empezó a escucharse en Radio Hater a partir del año 2015, año en el que se produce un significativo desplazamiento de personas refugiadas hacia el continente europeo, procedentes, en gran parte, de graves conflictos abiertos en la región de Oriente Medio y, muy especialmente, de Siria, país inmerso en una guerra civil que ha obligado a huir a más de seis millones de personas y que todavía no ha terminado. Este movimiento forzoso de personas tuvo continuidad en 2016 y desde entonces no ha hecho sino disminuir a escala europea.

El objetivo de este mensaje era y es quebrar la solidaridad con las personas refugiadas

Pero es que la mala intención del mensaje de los haters, si lo diseccionamos, como tratamos de hacer aquí, es mucho más profunda. Porque no solamente se está diciendo que los países musulmanes no acogen quienes buscan refugio, sino que se está atacando directamente a las personas refugiadas, a las que se está calificando directamente de sospechosas. Los haters nos están diciendo que ni siquiera otros países musulmanes quieren acoger a estas personas. Este es uno de los mensajes subyacentes, que se dirige contra una población en una situación extremadamente vulnerable.

Pero va más allá. Después de calificar de insolidarios a los países musulmanes y de tachar de indeseables a las personas refugiadas, llega el verdadero mensaje final, la conclusión a la que el hater quiere que lleguemos: si ‘ellos’ (los países musulmanes) no los acogen, ‘nosotros’ (España, la UE…) tampoco tenemos que hacerlo. Porque, en definitiva, ese es el mensaje de esta lamentable canción de tintes abiertamente racistas y xenófobos: no queremos acoger a refugiados.

Hay que recordar que este mensaje, camuflado, se introdujo sutilmente, bajo esta apariencia, en un momento en el que la sociedad civil en España y en la UE, espantada con lo que estaba sucediendo, estaba dando una respuesta de solidaridad hacia las personas refugiadas, una respuesta auténtica de empatía y compasión. Con este mensaje los y las haters intentaban quebrar esa solidaridad, este era su objetivo.

Triste y nocivo papel el que juegan estos haters, muy a menudo además desde el confort de una vida rodeada de cómodas pantallas en las que verter y difundir estos mensajes. Y todo a partir de una falsedad, de una mentira, de una noticia falsa, de un contenido mentiroso. Te dejamos aquí, querido salvahaters, algunas imágenes para redes sociales con las que responder a este mensaje cuando te lo encuentres on u offline.

Saber más

El informe “Tendencias globales. Desplazamiento forzado en 2018”, presentado en el pasado mes de junio por ACNUR, la agencia de Naciones Unidas para las personas refugiadas, nos arroja luz sobre este asunto. De las cerca de 20 millones de personas contabilizadas como refugiadas en el mundo, dos terceras partes procedían de solamente cinco países: Siria, Afganistán, Sudán del Sur, Myanmar y Somalia.

  • Siria, con 6,7 millones de personas refugiadas, continúa siendo el principal país emisor de refugiados/as. De ellos, 3,6 millones de personas se encuentran refugiadas en Turquía, país mayoritariamente musulmán. Le siguen, como países de acogida de los refugiados sirios, Líbano (944.000 personas), Jordania (676.300), Alemania (532.000), Iraq (252.000), Egipto (132.000) y Suecia (109.000). Los datos son claros para demostrar que la mayoría de las personas refugiadas de origen sirio permanecen en países musulmanes, lo que no resta evidentemente mérito al esfuerzo en la acogida realizado por países como Alemania o Suecia.
  • El siguiente país emisor de refugiados es Afganistán y se repite exactamente el mismo patrón. De los 2,7 millones de refugiados/as afganos/as, un total de 1,4 millones (más de la mitad del total) han encontrado cobijo en Paquistán. El siguiente país de acogida es la República Islámica de Irán (951.000). Esto significa que la gran mayoría de refugiados/as afganos/as se encuentran en dos países de religión musulmana. Muy a distancia aparece de nuevo Alemania, país de acogida para 126.000 afganos/as.
  • Prácticamente la totalidad de los refugiados procedentes de Sudán del Sur, tercer país en número de refugiados, se quedaron en países de la región, como Sudán, Etiopía, Kenia o la República Democrática del Congo. El primer país de acogida es Sudán, con 852.000 refugiados sursudaneses. Sudán es un país mayoritariamente musulmán.
  • Nos encontramos a continuación a Myanmar, con un éxodo de 1.100.000 refugiados/as de este país, la mayoría de ellos/as pertenecientes al pueblo rohingya, minoría de religión musulmana perseguida por un estado de religión mayoritariamente budista. La gran mayoría de estas personas, hasta un total de 906.000, fueron acogidas por Bangladesh, país de religión musulmana. El siguiente país de acogida es Malasia, también musulmán, con 114.000 refugiados acogidos.
  • El último de los cinco primeros países por la necesidad de huir de sus nacionales es Somalia, con 949.000 refugiados a finales de 2018. En este caso, la acogida está más repartida, fundamentalmente entre Etiopía (257.000), Kenia (252.000) y Yemen (249.000). En este caso nos encontramos con un país mayoritariamente cristiano (Kenia), otro musulmán (Yemen) y un tercero (Etiopía) en el que la población se divide entre quienes profesan ambas religiones, según la región.
  • Hay un dato más que es interesante subrayar. De los 6,5 millones de personas refugiadas acogidas en países de Europa, 3,7 millones, más de la mitad, han sido acogidas por Turquía.

Con estos datos poco más hay que decir para desmontar esa falacia que acusa a los países musulmanes de no acoger a los refugiados que profesan esta religión. Es totalmente falso. Y la verdadera conclusión es que, más allá de religiones, la inmensa mayoría de las personas refugiadas son acogidas por países de su región geográfica, normalmente limítrofes, que deben afrontar el esfuerzo principal de esa acogida.

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