Pa’ fuera lo bueno

Pa’ fuera lo bueno

Comparte:

Consejos para arrancar el curso sin odio en las redes sociales (parte III)

Las redes sociales se han convertido en lugar de desfogues varios, espacios en los que cada vez más personas vierten su frustración y su rabia. Un día sí y otro también vemos señalamientos personales, llamadas al boicot, mensajes discriminatorios y muchos mensajes falsos que van aumentando la crispación y nos polarizan cada vez más, nos colocan en esquinas opuestas del ring antes del próximo round de boxeo. Puede que a ratos te haga gracia la pelea, que te sirva de desahogo, pero muchas de las personas usuarias de las redes sienten ansiedad.

Además puede llegar a marcar la agenda de la realidad. Si una pequeña protesta en una calle concreta de Madrid aparece en cientos de fotos, vídeos, tuits y mensajes de WhastApp, finalmente magnificamos lo ocurrido, le damos más resonancia y la extendemos mucho más allá de las fronteras de la ciudad.

Nuestro tercer consejo para este inicio de curso es que pruebes a hacer exactamente lo contrario: usar las redes sociales, los grupos de WhatsApp y Telegram para aprender, construir, divertirte, porque acabar con los entornos tóxicos también depende de ti.

Cuando internet se popularizó, muchas y muchos vieron un potencial gigante de cambio. Frente a la televisión, con la que solo podíamos recibir información y contenidos de manera pasiva, ahora teníamos la capacidad de participar, intercambiar y colaborar por medio de nuestros ordenadores. Y eso democratizaba nuestras sociedades, las enriquecía y nos permitía ensanchar nuestra visión de la realidad.

Los pensadores más pesimistas creen que esa promesa se ha roto, sobre todo en lo que se refiere a las redes sociales, y lo atribuyen a lo que Douglas Rushkoff llama economía de la atención. Twitter, Facebook, Instagram y cualquier otra plataforma basan su modelo de negocio en nuestra permanencia, hacen dinero consiguiendo que nuestros ojos permanezcan pegados a la pantalla el mayor tiempo posible. Y eso se consigue apelando a emociones muy primarias, de lo sensacionalista, lo que nos asusta o lo que nos excita sexualmente.

Lo cierto es que los algoritmos de esas redes potencia ciertas tendencias, como explicamos aquí, pero también es verdad que no somos máquinas y podemos probar a  desmarcarnos del ritmo del odio y marcar otro paso en redes.

Te proponemos empezar a compartir noticias positivas. No se trata de caer en la ingenuidad, ni de pintar nuestras vidas de rosa, sino de demostrar con los hechos que nuestra realidad es mucho más rica y tiene más matices.

Ante episodios de xenofobia y discriminación durante la pandemia, nos viene bien recordar gestos de solidaridad y de apoyo mutuo entre vecinas y personas de diferentes orígenes. Ante las noticias falsas que culpabilizan a determinados colectivos de los contagios, es importante aportar datos contrastados.

También puedes probar a cambiar de tema por un rato, porque ocurren muchas otras cosas interesantes a nuestro alrededor. Hay cuentas en las redes sociales dedicadas a divulgar conocimientos sobre historia, cocina o fondos marinos, y te invitamos a descubrirlas y ponerlas en valor. Porque internet, como en sus principios, sigue siendo un lugar en el que podemos aprender e intercambiar y merece la pena echar pa fuera lo bueno.

Comparte:

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.más info

ACEPTAR
Aviso de cookies
¡Apúntate!
HAZTE SAVER
Colabora como
cibervoluntario/a.