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NOTICIAS Y ANÁLISIS DE BULOS Y CAMPAÑAS

mamá hater bulos redes sociales
Un pariente pone en el grupo de WhatsApp de la familia un mensaje alarmista que habla de un atentado terrorista inminente o explica que una banda organizada está desvalijando casas con el truco de la colonia. Preguntas de dónde han sacado esa información y responden que se lo ha enviado un amigo por otro grupo. Resulta que es un bulo, que se la han colado otra vez.
¿Te suena esa escena? A casi todas las personas preguntadas les ha pasado alguna vez. Y lo que parece una broma, es un problema serio.

Cuentan las personas expertas en verificación de datos que WhatsApp se ha convertido en la red estrella para la desinformación. Y los estudios apuntan a que las personas mayores son más propensas a creerse los bulos y compartirlos. Tu madre puede ser una hater, o igual hater eres tú y aun no te has dado cuenta.

WhatsApp es una de las aplicaciones más populares, está presente en casi todos los teléfonos móviles. Y precisamente por eso, es un lugar muy interesante para bromistas, ladrones, estafadores y haters.

Pero hay otra explicación: WhatsApp es una red de mensajería formada principalmente por grupos cerrados donde solo participan sus miembros. En el grupo de tu familia, en el del equipo de fútbol, en el de la gente de la universidad solo podéis responder quienes habéis sido agregados. Así que la tarea de desmentir un mensaje falso queda en manos de unas pocas personas. No ocurre lo mismo con Twitter o Facebook, por ejemplo, donde por lo general cualquiera puede contestar y desmentir los mensajes y los gestores de las redes pueden borrarlos si comprueban que son falsos (no siempre lo hacen, pero poder pueden).

Total, que te llega un mensaje alertando de unas fresas envenenadas, por poner un ejemplo, y decides reenviarlo al grupo de madres y padres del cole por si acaso. Y a golpe de reenvíos y por si acasos se van viralizando las noticias falsas hasta convertirse en una intoxicación.

Es una faena para, por ejemplo, los productores de fresas, que pueden sufrir una caída de ventas sin sentido. Ahora imagínate que lo que circula de grupo en grupo son noticias falsas sobre personas refugiadas que se quedan con todas las ayudas sociales, manteros que atacan a la policía, rumanos que atracan. Todo esto ocurre y lo que lees en WhatsApp influye en la opinión que te formas sobre esos colectivos a base de noticias falsas o tergiversadas.

La cosa se pone peor en caso de personas de cierta edad. Las personas mayores de 65 años comparten siete veces más noticias falsas que las más jóvenes, según un estudio publicado en la revista científica Science Advances. El estudio se realizó en Estados Unidos, pero puede servir una tendencia que comprobamos en la práctica.

Y no es que las personas mayores sean más tontas, sino que, entre otras cosas, tienen menos alfabetización digital. No se han criado ni crecido por internet, han tenido que acostumbrarse a manejarse con el móvil y el ordenador cuando ya es más complicado aprender. Y tienden a pensar que lo que les llega es cierto. Si quieren comprobar la veracidad, les cuesta más manejar las herramientas necesarias.

Las autoras del estudio hablan de otro motivo, la pérdida de memoria. Eso hace que pueda costarles más acordarse de que el mensaje ya circulo hace unos meses por WhatsApp, que la foto que se usa en la noticia falsa ya la han visto en otro lado.

En resumen, tu madre puede ser una hater sin saberlo. Y también tu abuelo, tu suegro, la vecina de escalera e incluso tú. Reenviar un mensaje puede ser un paso más en la escalada del odio y las noticias falsas, así que comprueba antes de hacerlo y, si dudas, no lo pases.

También puedes echarle un vistazo a nuestra la pestaña de herramientas o incluso organizar un taller, como los que proponemos desde la campaña Save a Hater y descargar algunas piezas para que compartas en redes sociales.
desinformación en elecciones
Los buzones se nos llenan de sobres de todos los colores; de las farolas cuelgan caras de hombres, los más, y mujeres, las menos, sonrientes; los lemas nos asaltan cada vez que abrimos una página web. En épocas de campañas nos inunda la propaganda electoral en todos sus formatos. También y cada vez más en las redes sociales. Allí los partidos pueden hacer anuncios a medida, segmentando públicos según sus intereses y preocupaciones y asegurándose un acceso directo a las personas que quieren convencer de que les voten.

Hasta aquí todo suena lógico, pero a veces ocurre al revés. Quién lo iba a decir, hay quienes invierten mucho dinero en lograr justo lo contrario, que no votemos. Apelan a nuestros enfados y nuestros miedos legítimos para pedir que no acudamos a las urnas o escojamos a un candidato con escasas posibilidades de éxito. Mezclan datos y hechos reales, con bulos y tergiversaciones de la realidad.

En el año 2016, por ejemplo, Donald Trump y Hillary Clinton se jugaban el acceso a la Casa Blanca. Miles de cuentas de Twitter, Facebook, Instagram y YouTube se pusieron a funcionar para evitar que la representante demócrata lo lograse. Y muchas de ellas se dirigieron a la población negra de Estados Unidos. Hablaban de problemas reales de violencia racial y discriminación, de brutalidad policial, de los efectos de la tenencia de armas. Reivindicaban el legítimo orgullo de ser negros y negras. Pero también difundían bulos, como un supuesto hijo ilegítimo de Bill Clinton con una prostituta negra que este no había querido reconocer.

Esas cuentas parecían ser de ciudadanos normales o de colectivos a favor de los derechos civiles. Y en algún punto llamaban a sus seguidores a no votar en las elecciones presidenciales. O bien, les invitaban a votar a una candidata con pocas opciones, Jill Stein.

Llegó el día de las elecciones y la participación de los votantes afroamericanos cayó cerca de siete puntos con respecto a los comicios anteriores. Las papeletas que logró Jill Stein hubiesen sido decisivas para que Hillary Clinton fuese proclamada presidenta. Ganó Trump. Una campaña de desinformación respaldó a un presidente aficionado a los bulos y noticias falsas. Todo encaja.

De todo esto se ha investigado mucho desde 2016. La Agencia de Investigación de Internet (IRA, en sus siglas en inglés) basada en la ciudad rusa de San Petersburgo estuvo detrás de una campaña que apoyaba a Trump de una manera más que cuestionable. Como era evidente que determinados colectivos (afroamericanos, izquierdistas, LGTBI, etc) nunca votarían al candidato republicano, lo que había que lograr es que no fuesen a votar a nadie.

El truco parece tentador. Tanto que se repite a lo largo y ancho del planeta con resultados desiguales. En barrios trabajadores de Madrid, Sevilla y otras ciudades aparecieron pocos días antes de las elecciones del 10 de noviembre carteles con el lema “no contéis conmigo” impreso sobre los rostros de dos candidatos, mientras tanto en redes se difundían campañas similares. Finalmente son varios los estrategas políticos han aparecido como financiadores de los anuncios. Mientras los responsables de las redes sociales no actúen de manera decidida frente a la publicidad engañosa y la desinformación, nos tocará andar con cuidado cuando nos pidan la abstención.
Prejuicios, tópicos, estereotipos, rumores, generalizaciones: estos son algunos de los ingredientes que nunca faltan en el cóctel que nuestros/as amigos/as los haters nos intentan hacer beber cada mañana. Sobre ellos construyen los mensajes de carácter discriminatorio que después hacen circular e intentan colar en los timelines de nuestras redes sociales o en nuestros grupos de mensajería instantánea. Mensajes que son siempre oportunistas y que tratan de apuntar a temáticas muy sensibles para ganar adeptos.

Ya hemos hablado en anteriores ocasiones en cómo las personas inmigrantes constituyen uno de los principales objetivos de los/as haters. Esta vez nos detenemos en la supuesta relación que los/as haters xenófobos y racistas intentan colarnos entre inmigración y delincuencia. Y desde el primer momento queremos dejar claro que se trata de una falsedad más. No hay elementos reales que relacionen la presencia de personas extranjeras con un supuesto empeoramiento de la seguridad ciudadana. No es el origen o la nacionalidad un elemento decisivo en la vulneración del Código Penal. El contexto social, el desempleo, la desigualdad y la falta de oportunidades son elementos mucho más determinantes.

Una acusación con el único propósito de fomentar la xenofobia


Sin embargo, con frecuencia nos encontramos con comentarios en la calle y también en los entornos digitales y las redes sociales que relacionan ambos fenómenos (inmigración y delincuencia) y que sitúan una alargada y muy desagradable sombra de sospecha sobre las personas inmigrantes. Es este además un terreno especialmente sensible, pues tiene que ver con la percepción de seguridad, algo esencial para el bienestar de la ciudadanía. Estas acusaciones jamás se prueban. ¿Por qué? Porque se trata de una acusación cuyo único propósito es sembrar racismo y xenofobia.

Como señala para El Diario en este artículo Elisa García, profesora de la Universidad de Málaga y experta en Derecho Penal y Criminología, después de estudiar diversas investigaciones realizadas en diferentes partes del mundo a lo largo del último siglo, “a diferencia de lo que piensa la opinión pública, (las personas inmigrantes) suelen tener una tasa de delincuencia menor que el grupo de nativos y presentan más resistencia a la delincuencia en contextos desorganizados”.

Alarma social: a río revuelto, ganancia de haters


De vez en cuando, cada vez más a menudo, se alinean los planetas correspondientes y se produce eso que llamamos ‘alarma social’. En las últimas semanas, a partir de los últimos datos sobre criminalidad publicados por el Ministerio del Interior, y que recogió aquí El Mundo, se desató una de estas alertas mediáticas, con epicentro en la ciudad de Barcelona, alrededor de un incremento de los delitos en el primer semestre de año con respecto al mismo periodo de 2018. Más allá de titulares, y de la percepción de aumento general de la inseguridad que se genera, los datos muestran que siendo real un considerable incremento de delitos en la Ciudad Condal según estos datos, a nivel nacional la tasa de hurtos y de robos con intimidación, violencia o fuerza por cada 10.000 habitantes descendió un 4,5 %. Aunque este dato quizás no lo escuchamos demasiado.

Tampoco provocó el mismo efecto ni la misma alarma la publicación en julio del Estudio Mundial sobre el Homicidio de 2019, realizada por Naciones Unidas, informe en el que se sitúa la tasa de homicidios en España entre 2012 y 2017 entre 0,6 y 0,8 homicidios por cada 100.000 habitantes en toda la serie histórica, con una tendencia a la baja. El informe de Naciones Unidas refleja asimismo cómo un tercio de los asesinatos se cometen en España en el ámbito de la familia o de la pareja y tienen como principales víctimas a las mujeres. Puedes pinchar aquí para acceder a la noticia publicada al respecto por RTVE.

Y es que contra lo que pudiera parecer, los datos, cuando se estudian con rigor y se contextualizan, muestran que España es un país bastante seguro. Según información de Eurostat, oficina estadística de la UE, España no ocupa ningún puesto destacado en las clasificaciones de los principales tipos de crímenes, como son homicidios, violaciones y robos. En lo que llevamos de siglo, periodo de tiempo en el que la población inmigrante en España ha aumentado sensiblemente (hasta situarse en torno al 11 % de la población), la tasa de criminalidad no ha aumentado. Por el contrario, este indicador se ha mantenido en la serie histórica con tendencia a la baja. Si en 2005 se situaba en 50,5 delitos por cada 1.000 habitantes, en 2010 bajó a 48,9 y en 2015 se llegó a situar en 43,5. En 2017, último dato en el que está disponible, la tasa de criminalidad era de 44 delitos por cada 1.000 habitantes. Puedes acceder aquí a la información que sacó al respecto Europa Press con muchos datos de interés.

Así que, avezados/as lectores y queridos/as salvahaters toca fijarse en fuentes de referencia y hacer más caso de estudios e investigaciones serias y rigurosas que de alarmas sociales o mediáticas interesadas y cadenas de mensajes mentirosos con la intención de poner en el disparadero a un colectivo determinado. Toca también ir a la letra pequeña y hacer más caso del texto de las informaciones que de los grandes titulares en busca del click. Como siempre, aquí os dejamos algunas piezas para redes sociales para no dejar que este cóctel indigesto que nos sirven los/as haters se le suba a nadie a la cabeza o nos agujeree peligrosamente el estómago.
Hoy volvemos a escuchar a nuestra banda predilecta, “Los Haters”. Y lo hacemos revisitando uno de sus machacones ‘hits’ de los últimos años. Nos referimos a su conocida canción-protesta “¿Por qué los países musulmanes no acogen a las personas refugiadas?”.

Lo primero que hay que decir es que, pese a su apariencia, con sus interrogantes y todo, no se trata de una pregunta. O, en todo caso, se trata de lo que podríamos llamar una ‘pregunta-trampa’. Porque en realidad, “Los Haters” están lanzando una afirmación: los países musulmanes no acogen a refugiados. Es una estrategia bastante cobarde, porque nos cuelan como si fuera verdadera una premisa que es sencillamente falsa y lo hacen desde el parapeto de los signos de interrogación.

La religión mayoritaria de los principales países de acogida es el Islam


Como demuestran los datos, esos que tanta urticaria producen a los haters, los principales países que han tenido que acoger a personas refugiadas en los últimos años son de religión mayoritariamente musulmana. Es el caso, por ejemplo, de Turquía, Líbano, Jordania, Paquistán o Bangladesh. Más adelante podréis ahondar, queridos salvahaters, si así lo deseáis, en algunos datos al respecto que hemos recopilado.

Por otra parte, es necesario aclarar que, por encima de religiones y de sistemas políticos, los países que lideran la acogida a las personas refugiadas son siempre los países limítrofes a aquellos en los que se originan los conflictos que fuerzan la salida fuera de sus fronteras de sus nacionales. La realidad muestra además que la gran mayoría de ellos son países de los considerados ‘en vías de desarrollo’.

Vamos a poner un poco de contexto al momento de creación de este ‘hit’ de “Los Haters”: esta cantinela de dudoso gusto empezó a escucharse en Radio Hater a partir del año 2015, año en el que se produce un significativo desplazamiento de personas refugiadas hacia el continente europeo, procedentes, en gran parte, de graves conflictos abiertos en la región de Oriente Medio y, muy especialmente, de Siria, país inmerso en una guerra civil que ha obligado a huir a más de seis millones de personas y que todavía no ha terminado. Este movimiento forzoso de personas tuvo continuidad en 2016 y desde entonces no ha hecho sino disminuir a escala europea.

El objetivo de este mensaje era y es quebrar la solidaridad con las personas refugiadas


Pero es que la mala intención del mensaje de los haters, si lo diseccionamos, como tratamos de hacer aquí, es mucho más profunda. Porque no solamente se está diciendo que los países musulmanes no acogen quienes buscan refugio, sino que se está atacando directamente a las personas refugiadas, a las que se está calificando directamente de sospechosas. Los haters nos están diciendo que ni siquiera otros países musulmanes quieren acoger a estas personas. Este es uno de los mensajes subyacentes, que se dirige contra una población en una situación extremadamente vulnerable.

Pero va más allá. Después de calificar de insolidarios a los países musulmanes y de tachar de indeseables a las personas refugiadas, llega el verdadero mensaje final, la conclusión a la que el hater quiere que lleguemos: si ‘ellos’ (los países musulmanes) no los acogen, ‘nosotros’ (España, la UE…) tampoco tenemos que hacerlo. Porque, en definitiva, ese es el mensaje de esta lamentable canción de tintes abiertamente racistas y xenófobos: no queremos acoger a refugiados.

Hay que recordar que este mensaje, camuflado, se introdujo sutilmente, bajo esta apariencia, en un momento en el que la sociedad civil en España y en la UE, espantada con lo que estaba sucediendo, estaba dando una respuesta de solidaridad hacia las personas refugiadas, una respuesta auténtica de empatía y compasión. Con este mensaje los y las haters intentaban quebrar esa solidaridad, este era su objetivo.

Triste y nocivo papel el que juegan estos haters, muy a menudo además desde el confort de una vida rodeada de cómodas pantallas en las que verter y difundir estos mensajes. Y todo a partir de una falsedad, de una mentira, de una noticia falsa, de un contenido mentiroso. Te dejamos aquí, querido salvahaters, algunas imágenes para redes sociales con las que responder a este mensaje cuando te lo encuentres on u offline.

Saber más


El informe “Tendencias globales. Desplazamiento forzado en 2018”, presentado en el pasado mes de junio por ACNUR, la agencia de Naciones Unidas para las personas refugiadas, nos arroja luz sobre este asunto. De las cerca de 20 millones de personas contabilizadas como refugiadas en el mundo, dos terceras partes procedían de solamente cinco países: Siria, Afganistán, Sudán del Sur, Myanmar y Somalia.

  • Siria, con 6,7 millones de personas refugiadas, continúa siendo el principal país emisor de refugiados/as. De ellos, 3,6 millones de personas se encuentran refugiadas en Turquía, país mayoritariamente musulmán. Le siguen, como países de acogida de los refugiados sirios, Líbano (944.000 personas), Jordania (676.300), Alemania (532.000), Iraq (252.000), Egipto (132.000) y Suecia (109.000). Los datos son claros para demostrar que la mayoría de las personas refugiadas de origen sirio permanecen en países musulmanes, lo que no resta evidentemente mérito al esfuerzo en la acogida realizado por países como Alemania o Suecia.



  • El siguiente país emisor de refugiados es Afganistán y se repite exactamente el mismo patrón. De los 2,7 millones de refugiados/as afganos/as, un total de 1,4 millones (más de la mitad del total) han encontrado cobijo en Paquistán. El siguiente país de acogida es la República Islámica de Irán (951.000). Esto significa que la gran mayoría de refugiados/as afganos/as se encuentran en dos países de religión musulmana. Muy a distancia aparece de nuevo Alemania, país de acogida para 126.000 afganos/as.



  • Prácticamente la totalidad de los refugiados procedentes de Sudán del Sur, tercer país en número de refugiados, se quedaron en países de la región, como Sudán, Etiopía, Kenia o la República Democrática del Congo. El primer país de acogida es Sudán, con 852.000 refugiados sursudaneses. Sudán es un país mayoritariamente musulmán.



  • Nos encontramos a continuación a Myanmar, con un éxodo de 1.100.000 refugiados/as de este país, la mayoría de ellos/as pertenecientes al pueblo rohingya, minoría de religión musulmana perseguida por un estado de religión mayoritariamente budista. La gran mayoría de estas personas, hasta un total de 906.000, fueron acogidas por Bangladesh, país de religión musulmana. El siguiente país de acogida es Malasia, también musulmán, con 114.000 refugiados acogidos.



  • El último de los cinco primeros países por la necesidad de huir de sus nacionales es Somalia, con 949.000 refugiados a finales de 2018. En este caso, la acogida está más repartida, fundamentalmente entre Etiopía (257.000), Kenia (252.000) y Yemen (249.000). En este caso nos encontramos con un país mayoritariamente cristiano (Kenia), otro musulmán (Yemen) y un tercero (Etiopía) en el que la población se divide entre quienes profesan ambas religiones, según la región.



  • Hay un dato más que es interesante subrayar. De los 6,5 millones de personas refugiadas acogidas en países de Europa, 3,7 millones, más de la mitad, han sido acogidas por Turquía.


Con estos datos poco más hay que decir para desmontar esa falacia que acusa a los países musulmanes de no acoger a los refugiados que profesan esta religión. Es totalmente falso. Y la verdadera conclusión es que, más allá de religiones, la inmensa mayoría de las personas refugiadas son acogidas por países de su región geográfica, normalmente limítrofes, que deben afrontar el esfuerzo principal de esa acogida.
¿No os parece que con todo lo que inventan nuestros queridos y queridas haters podrían haber sido guionistas reconocidos en siglos pasados? Esas películas que se crean en sus cabezas y que además propagan por la red, además de ser ficción ya están bastante vistas.

Dentro de las categorías más recurrentes de sus películas mentales, hay una que repiten mucho cuando hablan sobre las personas migrantes: invasión. De esa ya tienen varias versiones; en las que imprimen toda una carga de sentimiento de temor absurdo, ante la llegada de personas de origen extranjero y más si vienen de África subsahariana o el Magreb.

Seguro que habéis oído a los haters verbalizar entre ellos esta palabra, con la que crean un discurso de odio frente a la migración. En verano las noticias sobre personas que llegan a través de la frontera sur estallan ante nuestros ojos con imágenes impactantes, pero que responden a hechos muy puntuales. También llegan otras como las del barco de rescate de Open Arms, en el que han permanecido unas 150 personas migrantes rescatadas en el Mediterráneo.

De ahí los haters comienzan a generar todo tipo de tramas y la palabra ‘invasión’ vuelve a resonar; pero si los y las haters respiraran tranquilamente, se darían cuenta de que esa cantidad de personas, es inferior a la capacidad del avión que tomaron para irse en las vacaciones de verano.

Como siempre os decimos, la mejor arma para combatir a los haters son los datos de fuentes fiables, así que, si en alguna de estas “películas” os encontráis con argumentos sobre una supuesta invasión, tened a mano los siguientes datos para hacerles ver que su guion no resulta nada original:

Solo 12 de cada 100 personas en España es extranjera, según los datos más recientes del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) y, del total de la población del país, solo el 2,39% es de origen africano.

Entre las principales nacionalidades con más crecimiento de población durante 2018 figura la venezolana en primer lugar, seguida de la hondureña y la colombiana. ¿Será que los haters saben este dato? Gran parte de las personas migrantes que llegan a España usan como medio de transporte el avión, no una “patera” como quieren hacernos ver.

Llegadas a través de las costas


La movilidad humana es algo natural y se ha producido siempre, pero lamentablemente la migración se pone como centro de debate político en España de manera negativa. Lejos de trabajar en la creación de políticas migratorias favorables para todos, se generan comentarios tan deshumanizantes como el también conocido “efecto llamada”. Os aseguramos que los haters no han hecho el ejercicio de parase a pensar porqué cada día miles de personas ponen en riesgo sus vidas y las de sus familias al subir en una precaria embarcación de la que posiblemente no salgan vivos.

Gran parte de las personas que llegan a España a través de la frontera sur proceden de Guinea Conakry, un país sumido en la pobreza, caracterizado por un régimen autoritario y donde la represión es constante. El cambio climático que genera hambruna y los conflictos olvidados, están presentes en países como Mali, Sudan del Sur o República Democrática del Congo. Y ni hablar de la situación con las personas LGTBI. En gran parte del continente africano de se criminaliza y se penalizan las relaciones homosexuales y la orientación sexual. De esto y otras complicaciones huyen estas personas. ¿Acaso no huirías de situaciones como estas?

Este es un ejercicio que hay que hacer para poder ponernos en los zapatos de quienes salen de sus países y comprender por qué lo hacen. Esas pocas imágenes que apenas llegan de barcas llenas con hombres, mujeres, jóvenes, niñas y niños migrantes, son más que eso. Son personas que en su mayoría han estado sufriendo en sus países y también en los países por los que han pasado por su ruta migratoria antes de lograr subir al barco. Vienen con la finalidad de trabajar para ganarse la vida y ayudar a los suyos, crecer y superar los traumas del pasado. Algunas hablan varios idiomas, otras son profesionales, otras han dejado a su familia en su país con la esperanza de poder volver a verse algún día cuando haya mejores condiciones.

Si queréis tener un debate con los haters y salir vencedores, podéis preguntarles si saben cuáles son los países que más acogen a las personas refugiadas. Seguro os dirán que España o los países más ricos del mundo. Lo que no saben nuestros apreciados haters, es que Turquía, Pakistán, Uganda, Sudán y Alemania, Irán y Líbano, son los principales países de acogida. Solo un país de Europa aparece en este listado, así que tenéis una razón más para hacerles ver lo mal que se han montado ese guion.
El Paso
Hemos visto cómo, al igual que en otros casos de delitos de odio, las plataformas digitales poco controladas como 8chan (creada como una ventana de libertad de expresión y convertida en un tablón de ideas extremistas) y las redes sociales entran en juego para dar a conocer con anticipación una matanza.

Antes de conducir nueve horas desde Dallas hasta El Paso en Texas, Patrick Crusius presuntamente redactó un manifiesto de 2.300 palabras cargadas de odio e intolerancia, en las que advertía de una “invasión hispana” y que los blancos estaban siendo reemplazados por las personas extranjeras en Texas, estado fronterizo con México donde casi un tercio de la población habla español.

Este manifiesto que no está firmado, apareció publicado en la ya conocida plataforma 8chan minutos antes de que el joven de 21 años originario de Dallas, entrase a un centro comercial y apretase el gatillo que acabó con la vida de 22 personas y dejase heridas a otras 21. Según se ha reseñado, el documento comienza mostrando simpatía a Breton Barrant y su actuación en los atentados contra dos mezquitas que en la ciudad de Christchurch, en Nueva Zelanda, quien también horas antes de realizar la matanza, colgó en este foro online un manifiesto motivado por ideas supremacistas y ultraderechistas.
En este caso las cuentas de Facebook, Twitter y LinkedIn del homicida fueron bloqueadas a tiempo y no hubo oportunidad de propagar el atentado, como sí sucedió con la masacre de Nueva Zelanda.

¿Pero qué lo pudo motivar a odiar a todo un colectivo y atacarlo? En su cuenta en Twitter mostraba su simpatía hacia el discurso xenófobo del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump y su obsesión por la construcción del muro entre este país y México. Al ser detenido, el atacante confesó que su idea era acabar con la vida de la mayor cantidad posible de mexicanos.

Según la Anti Defamation League, 39 de los 50 asesinatos de motivación política registrados en 2018 en EE.UU. fueron cometidos por seguidores del ‘supremacismo blanco’. Un estudio difundido por The Washington Post ha mostrado cómo se incrementaban de manera muy sensible los crímenes de odio en aquellos condados en los que se celebraban manifestaciones políticas con el presidente Donald Trump como protagonista.

Aunque Trump condena ante los medios de comunicación esta ideología, se le ha visto innumerables veces pronunciar la palabra “invasión”, además de endurecer las políticas migratorias que en los últimos años ha logrado encarcelar a personas migrantes, deportarlas y separar a padres e hijos en las fronteras.

El constante discurso de odio, marcar diferencias entre unos y otros, el racismo y otras formas de discriminación, penetran poco a poco en las poblaciones, generando polarización y radicalizando a personas que llegan a cometer delitos como este. Por eso desde Save a Hater recordamos la importancia de que los actores sociales, políticos e influenciadores cuiden el mensaje que lanzan al mundo, porque todo acto tiene sus consecuencias.
Los conocidos como 'MENA' son niños, niñas y adolescentes –siempre menores de 18 años–, de origen extranjero y que han llegado a nuestro país sin estar bajo el cuidado de sus padres ni de ningún adulto.

Según datos facilitados por el Ministerio del Interior, a fecha de 31 de junio de este año, España tiene en acogida o bajo su tutela, a través de los servicios de protección de menores de las distintas comunidades autónomas, a un total de 12.301 menores migrantes en esta situación. Así, suponen tan solo el 0,02 % de la población total nacional, una cifra muy lejana de la pretendida “invasión masiva” de la que alertan nuestros injustificadamente "preocupados" haters.

Exactamente. Los haters llevan un tiempo intentando hacernos creer que están muy alarmados y que existe una especie de “emergencia” por el número de niños, niñas y adolescentes que cruzan la frontera para labrarse una vida con más oportunidades y un futuro mejor para ellos y sus familias. Porque sí, por más que quieran utilizar el acrónimo ‘MENA’ para ocultar de lo que están hablando, se trata de niños, niñas y adolescentes. Todos menores de edad.

Contrastamos con datos: la gran mayoría de menores migrantes se integra de forma adecuada en la sociedad


En los últimos meses, los bulos que más repercusión han tenido hacían referencia a menores migrantes no acompañados acogidos por la Generalitat de Catalunya. En algunos, los más graves, se les ha intentado criminalizar, apuntándoles falsamente como responsables de algunos delitos que han llegado incluso a tener trascendencia en los medios de comunicación.

El objetivo de estos bulos es claro: hacer circular todo tipo de prejuicios y generalizaciones para dibujar una falsa imagen de delincuencia, marginalidad y desinterés por parte estos menores en su integración social, que de ninguna manera se corresponde con los datos oficiales ofrecidos por las instituciones catalanas.

Según los Mossos d’Esquadra, 8 de cada 10 menores que llegaron sin tutores se integraron satisfactoriamente en el sistema de protección de la Generalitat y nunca han delinquido. Así pues, la propia policía catalana argumenta es un "error" criminalizar a todos estos menores, dado que es una inmensa minoría la que presenta alguna dificultad en su integración.

De hecho, incluso entre los menores que llegaron sin compañía de un adulto y han cometido algún delito, casi la mitad lo ha hecho después de cumplir la mayoría de edad. De esta forma y ante estos datos, el argumento de presentar a este colectivo como “peligroso” y “conflictivo” termina de caer por su propio peso. ¡Ayúdanos a combatir el deseo de los haters de romper la convivencia descargándote y utilizando estas piezas para redes sociales!

¿Quieres profundizar? Consulta fuentes fiables


Numerosos memes con información manipulada, titulares de presuntas noticias descontextualizadas, afirmaciones sin fuentes que las respalden… Son casi infinitas las formas que toman las desinformaciones difundidas por los haters. Sin embargo, gracias a iniciativas como Maldito Bulo, se han demostrado que todas estas informaciones son falsas, al igual que ese presunto trato de favor hacia los y las menores migrantes que los haters nos quieren hacer creer que existe.

Sin embargo, y como ya hemos tratado anteriormente, la legislación es clara: se da exactamente el mismo tratamiento a personas inmigrantes que a autóctonas y la edad, el origen, la etnia o la nacionalidad nunca son criterios que sirvan como base para una discriminación ni positiva ni negativa.

La Convención de Derechos del Niño de las Naciones Unidas, de 1989, sentó los principios que toda legislación de los países que la hayan suscrito deben tener en cuenta a la hora de legislar sobre los derechos, obligaciones y libertades de los y las menores de edad. Así, su artículo 3 establece que “el interés superior del niño” –y no su origen, aspecto físico, lengua materna o cualquier otra excusa que quieran intentar vendernos los haters– será el principio máximo sobre el cual todos los demás deben estar supeditados:
“En todas las medidas concernientes a los niños que tomen las instituciones públicas o privadas de bienestar social, los tribunales, las autoridades administrativas o los órganos legislativos, una consideración primordial a que se atenderá será el interés superior del niño”.

A nivel nacional, la ley que regula los servicios y la atención dirigida a la infancia migrante se encuentra en la Ley Orgánica 1/1996, de 15 de enero, de Protección Jurídica del Menor, que en su artículo 10.3 deja con meridiana claridad la igualdad de condiciones y de protección a este colectivo:
“Los menores extranjeros que se encuentren en España tienen derecho a la educación, asistencia sanitaria y servicios y prestaciones sociales básicas, en las mismas condiciones que los menores españoles. Las Administraciones Públicas velarán por los grupos especialmente vulnerables como los menores extranjeros no acompañados, […], garantizando el cumplimiento de los derechos previstos en la ley.
Los poderes públicos, en el diseño y elaboración de las políticas públicas, tendrán como objetivo lograr la plena integración de los menores extranjeros en la sociedad española, mientras permanezcan en el territorio del Estado español, en los términos establecidos en la Ley Orgánica 4/2000, de 11 de enero, sobre derechos y libertades de los extranjeros en España y su integración social”.

De esta manera queda en evidencia que la intención de los haters no es otra que generar confusión y desconfianza ante niños, niñas y adolescentes que se encuentran en una situación de gran vulnerabilidad. Porque, si no, ¿para qué iban a utilizar datos manipulados, mentiras y desinformaciones? Es necesario el compromiso de todas y todos para poner fin a estas acciones que polarizan a la sociedad y rompen la convivencia. ¡Ayudemos a los haters a salvarles de su propia espiral de odio!
Hoy nos internamos por vez primera en otro de esos temas recurrentes en el discurso discriminatorio con tintes xenófobos: hoy hablamos de educación y, concretamente, de las becas y ayudas estatales al estudio. Porque hemos advertido una interesante clave en el patrón de comportamiento del homo hater: los y las haters confunden muy a menudo igualdad y derechos con privilegios.

Cuando hablamos de educación en España estamos hablando de igualdad. El artículo 27 de la Constitución española establece, en el marco de los derechos fundamentales, el derecho que todos y todas tenemos a la educación. Para garantizar el ejercicio del derecho a la educación, existe un sistema estatal de becas y ayudas al estudio. Por ley, las personas de origen extranjero residentes en España pueden acceder a este sistema en igualdad de condiciones que el resto de la ciudadanía.

Sin embargo, el catálogo de bulos de carácter xenófobo que circulan en el ámbito online y también en el offline incluye a menudo el supuesto privilegio de las personas inmigrantes en el acceso a becas y ayudas escolares. Y no, para nada, queridos/as haters: estos privilegios no existen.

Lamentablemente, este cuento de los privilegios que estarían disfrutando las personas inmigrantes ha calado en la sociedad. En el informe-encuesta sobre la “Evolución del racismo, la xenofobia y otras formas de intolerancia en España”, realizado en 2018 por el Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia (OBERAXE), se recoge cómo entre el 59 y el 69 por ciento de las personas encuestadas percibe que los/as alumnos/as inmigrantes reciben más ayudas que los autóctonos.

Las ayudas al estudio se otorgan en función de la situación socioeconómica de la persona


Sin embargo, lo cierto es que para acceder al sistema de becas y ayudas al estudio hay, fundamentalmente, dos factores a tener en cuenta: las circunstancias socioeconómicas y el aprovechamiento académico del solicitante. Es decir, para acceder al sistema de becas y ayudas lo realmente decisivo es la necesidad económica: las ayudas al estudio son destinadas a quienes más lo necesitan. Cuando hablamos de educación estamos hablando de derechos e igualdad.

Con estos argumentos ya podéis ayudar a los/as haters a comprender que no existen privilegios para las personas inmigrantes en el acceso a becas y ayudas para el estudio. Aquí puedes descargarte algunas piezas para redes sociales que te ayudarán en tu tarea mesiánica de ayudar al hater a sacarse fuera todo ese odio.

Todos estos bulos, y esto es serio, pueden hacer mucho más daño de lo que parecen. Desde Save A Hater queremos invitaros a desactivar el efecto tóxico de los bulos discriminatorios: párate a pensar cuál es la mejor manera de reaccionar, y después decide: corta la cadena, contesta desmontando el mensaje discriminatorio, solicita la fuente del rumor para averiguar si es o no veraz y, en caso necesario, denuncia.

Accede aquí a todas las herramientas que ponemos a tu disposición desde la campaña Save A Hater.

¿Quieres profundizar? Consulta fuentes fiables


Junto a los argumentos, la labor del salvahaters obliga a acudir a fuentes fiables. Por ejemplo, al Código de Becas y Ayudas al Estudio, publicado por el Boletín Oficial del Estado y actualizado el 3 de abril de 2019. Su capítulo tres reúne los dos instrumentos legislativos que regulan a escala estatal las becas y ayudas al estudio. Son los siguientes:

- Real Decreto 1721/2007, de 21 de diciembre, por el que se establece el régimen de las becas y ayudas al estudio personalizadas.
- Real Decreto 951/2018, de 27 de julio, por el que se establecen los umbrales de renta y patrimonio familiar y las cuantías de las becas y ayudas al estudio para el presente curso y se modifica el Real Decreto 1721/2007.

El Real Decreto 1721/2007 comienza explicando que existe un sistema estatal de ayudas al estudio y becas para garantizar el cumplimiento del artículo 27 de la Constitución; para que “todas las personas, con independencia de su lugar de residencia, disfruten de las mismas condiciones en el ejercicio del derecho a la educación”.

Para las personas extranjeras no comunitarias el Real Decreto se remite a lo dispuesto en la normativa sobre derechos y libertades de los extranjeros en España y su integración social, es decir, a la Ley Orgánica 4/2000, conocida como la 'Ley de Extranjería'. El artículo 9 establece el derecho a la educación para los extranjeros menores de 18 años (incluyendo el acceso a la enseñanza básica, gratuita y obligatoria); el derecho a la enseñanza posobligatoria; a la obtención de la titulación académica correspondiente y el acceso al sistema público de becas y ayudas en las mismas condiciones que los españoles.

Sobre los requisitos para acceder al sistema de becas hay que remitirse al citado Real Decreto 1721/2007. Es ahí donde se concretan que son las circunstancias socioeconómicas y el aprovechamiento académico del solicitante los dos factores decisivos a tener en cuenta. Junto a estos dos factores también se mencionan las necesidades especiales derivadas de discapacidad, trastornos graves de conducta o 'altas capacidades intelectuales'.

¿No será entonces, amable hater, que lo que te molesta es la igualdad y el sistema de derechos?
Este año se conmemora el 50º aniversario del Orgullo LGTBI, una celebración que reivindica y defiende la igualdad de todas las personas al margen de su orientación sexual o su identidad de género.

No obstante, todos los años, sobre estas fechas, muchos haters repiten el mantra de que el “Orgullo ya no es necesario”, e incluso reivindican la celebración de un “Orgullo hetero” como si se tratara de una especie de agravio comparativo. Estos llamamientos suelen llevarse a cabo por parte de haters que, o bien ignoran la terrible realidad que miles de personas LGTBI viven en numerosas partes del mundo, o bien, por pura LGTBIfobia, quieren difundir sus mensajes discriminatorios.

En este artículo abordaremos algunos de los motivos por los que aún es necesario celebrar el Orgullo LGTBI y visibilizar las dificultades vitales y los riesgos para la vida con los que este colectivo tiene que convivir en numerosas partes del mundo. Así, aunque cada persona pueda celebrar lo que quiera, podremos hacer ver a los haters por qué exigir una celebración del “Orgullo heterosexual” carece de sentido a modo de reivindicación. También, puedes descargarte algunos materiales que ponemos a tu disposición para ayudarte a salvar a los haters de su espiral de odio y LGTBIfobia.

Reivindicar un 'Orgullo hetero' no es necesario y sí lo es visibilizar el Orgullo LGTBI porque…


…no existen países donde sea ilegal ser heterosexual o mantener relaciones heterosexuales.


Actualmente existen 70 países que condenan las relaciones entre personas del mismo sexo. En 59 se castigan expresamente con penas de prisión o se utilizan otros delitos para procesarlas penalmente –en la mitad de ellos la condena puede llegar a cadena perpetua– y aún permanecen 11 países en los que se mantiene la pena de muerte (Homofobia de Estado 2019, ILGA).



El número de países que criminalizan la diversidad sexual se ha ido reduciendo muy lentamente. Pero también existen estados cuya tendencia es claramente opuesta: recientemente Brunéi aprobó una ley que imponía la pena de muerte por lapidación a quienes mantuvieran relaciones sexuales con otra persona de su mismo sexo. Aunque afortunadamente la presión internacional ha conseguido poner freno temporalmente a su aplicación, esta es una muestra de que los prejuicios y las políticas específicas que atentan contra los derechos de las personas LGTBI continúan al orden del día.

…no hay países que prohíban el matrimonio o unión civil entre personas heterosexuales, las muestras públicas de afecto entre personas de distinto sexo o simplemente hablar en público sobre la heterosexualidad.


A pesar de los avances a nivel internacional, tan solo 54 países reconocen el matrimonio o algún tipo de unión civil entre personas del mismo sexo (Homofobia de Estado 2019, ILGA). El resto de países no tienen legalizadas este tipo de uniones o las tienen expresamente prohibidas en su legislación, como ocurre en 32 países.

Por otro lado, las muestras de afecto o cariño entre personas del mismo sexo en espacios públicos pueden acarrear terribles consecuencias en determinados lugares. En Rusia, aunque no está penalizada la homosexualidad per se, debido a su estricta legislación sobre la prohibición de “propaganda de relaciones sexuales no tradicionales”, una simple caricia o un beso puede ser motivo de sanción penal. Esta misma ley llega a tal extremo, que colgar en Internet cualquier tipo de información sobre diversidad sexual por parte de ciudadanos rusos o incluso hablar en la calle acerca de las personas LGTBI puede acarrear multas o hasta penas de prisión.

…las personas heterosexuales no están expuestas a sufrir discriminación, insultos o agresiones por el hecho de ser heterosexuales.


En el último año en España se produjeron 629 incidentes de odio motivados por la orientación sexual o la identidad de género de las víctimas, como revela el Informe de delitos de odio e incidentes discriminatorios al colectivo LGTBI 2018 del Observatorio Redes Contra el Odio y la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales (FELGTB). Además, el acoso escolar motivado por la orientación sexual, la identidad de género y la expresión de género sigue siendo el mayoritario en nuestro país, lo que, en las situaciones más extremas, termina con cerca de 50 suicidios de jóvenes LGTBI cada año y con que otros 950 hayan llegado a intentarlo, según el Observatorio Español contra la LGBTfobia.

Y estas circunstancias se producen en un país que posee una legislación reconocida internacionalmente como avanzada en el reconocimiento y garantía de los derechos de las personas LGTBI. Imaginemos cómo será la situación de las personas no heterosexuales que viven en países donde no existe ningún respaldo legal a sus derechos ni a su dignidad.

…no existen grupos extremistas que se dediquen a “cazar” e incluso a asesinar a personas por ser heterosexuales.


Hace poco volvió a ser noticia la terrible situación que se vive en Chechenia, donde numerosas denuncias internacionales han alertado de la persecución de personas LGTBI y su traslado a campos de concentración donde son sometidas a tratos humillantes, a torturas e incluso son asesinadas.

Además de esta persecución, las personas LGTBI en Chechenia también son víctimas de una constante discriminación social con la que se alienta incluso a que las familias lleven a cabo “asesinatos de honor” contra los propios miembros que se descubran como LGTBI.

…ninguna persona ha sido expulsada de su hogar por su propia familia a causa de ser heterosexual.


Según un estudio reciente realizado en la Comunidad de Madrid, la principal causa de sinhogarismo dentro del colectivo LGTBI es la expulsión del hogar como consecuencia de que los miembros de la familia no acepten la orientación sexual o identidad de género de uno de sus miembros.

Al ser un estudio en el que se aborda por primera vez esta realidad, no existen unas cifras concretas y consolidadas, a diferencia de otros países en los que sí se ha estado trabajando con personas LGTBI sin hogar, como ocurre en Estados Unidos. Allí las cifras son sangrantes: las personas LGTBI tienen un 120 % más de probabilidades de vivir en el sinhogarismo que las personas heterosexuales; y, de hecho, 2 de cada 5 jóvenes que viven en la calle se identifican a sí mismos como no heterosexuales. Más cercano encontramos el caso de Reino Unido, donde 1 de cada 4 jóvenes sin hogar pertenece a este colectivo.

…no hay libros sobre “cómo dejar de ser heterosexual” ni pseudoterapias que pretendan cambiar la orientación sexual de las personas heterosexuales.


Aunque parezca mentira que aún existan, hay un amplio catálogo de libros, seminarios, webs… cuya misión es, en teoría, cambiar la orientación sexual de las personas homosexuales y “hacerlas” heterosexuales. Peor todavía, en muchos lugares –incluso en España– se publicitan presuntos psicólogos o terapeutas que promocionan terapias para “abandonar la homosexualidad”.

Las llamadas “terapias reparativas” o “de reorientación sexual” se han demostrado no solo como un fraude por ser absolutamente ineficaces, sino que las personas que se han sometido a ellas y organizaciones de psiquiatras han alertado sobre su peligrosidad. La Asociación Americana de Psiquiatras ha llegado a afirmar que “las formas de ‘terapia reparativa’ entrañan grandes riesgos como depresión, ansiedad y conductas autodestructivas; cuando el terapeuta muestra los mismos prejuicios que la sociedad, esto puede reforzar el odio que el paciente siente hacia sí mismo”.

…y finalmente porque, aunque originalmente se haya promovido desde el colectivo LGTBI, el Orgullo es un acontecimiento para celebrar la diversidad en todos sus aspectos, incluida la heterosexualidad, ¡que también forma parte de toda esa variedad de colores y matices que conforman la sociedad en la que vivimos!

Multitud de haters obvian todos estos datos y continúan afirmando que el Orgullo es innecesario y siguen diseminando su odio contra la diversidad… ¿no será que lo que buscan es poder seguir discriminando? ¿O es que les indigna que todas las personas, al margen de su orientación sexual o identidad de género, quieran disfrutar de los mismos derechos y la misma libertad para amar y ser feliz en cualquier parte del mundo?

Accem es una organización sin ánimo de lucro de ámbito estatal cuya misión es la defensa de los derechos fundamentales, la atención y el acompañamiento a las personas que se encuentran en situación o riesgo de exclusión social.

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