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El sueño de los haters: misoginia y xenofobia en un mismo bulo y

El sueño del hater: xenofobia y misoginia en un mismo bulo

Culpar a los hombres migrantes de la violencia de género: xenofobia de manual

Hoy queremos dedicarnos a otro de esos maliciosos bulos que circulan por ahí, alentado interesadamente desde ciertas posiciones, personajes y organizaciones. Nos referimos a aquel que afirma que la violencia de género y los asesinatos machistas son cometidos principalmente por hombres extranjeros.

Con este rumor, nuestros adorables haters consiguen rizar el rizo: alimentar la estrategia del odio en dos direcciones a la vez, hacia los hombres migrantes, como discurso xenófobo, y hacia las mujeres, a través de la extensión del discurso negacionista que rechaza la propia existencia de la violencia de género.

Acusar a los hombres extranjeros de ser los responsables de la violencia de género potencia, evidentemente, el racismo y la xenofobia. Podríamos decir que es un caso ‘de manual’. Los hombres inmigrantes son utilizados como chivo expiatorio al que culpar de un mal social, en este caso la violencia de género. Identificado el culpable, suceden dos cosas. La primera es que una vez hemos encontrado al culpable, podemos declararlo a los cuatro vientos, podemos señalarlo y dar cauce al odio contra él. La segunda, más sutil, pero no menos perniciosa, es que por el mismo mecanismo los demás hombres (autóctonos, no considerados extranjeros) quedan eximidos de responsabilidad alguna.

El Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género, dependiente del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), ha publicado su Informe sobre Violencia de Género correspondiente al año 2018. Aquí aparece, entre otros datos, cómo entre los 21.043 varones que fueron condenados en los Juzgados de Violencia sobre la Mujer, el 72 % fueron españoles y el 28 % fueron extranjeros.

Parece con datos como este que la violencia de género concierne al conjunto de los hombres, al margen de la nacionalidad, origen o clase social.

Un bulo al servicio del discurso misógino

Pero es que como decíamos, este bulo sirve también a los intereses del discurso misógino, de rechazo u odio hacia las mujeres. ¿Y de qué forma, cuando podría parecer que se está denunciando la violencia de género?

Siguiendo el hilo de nuestra argumentación, el bulo que culpa a los hombres extranjeros alimenta el discurso negacionista que afirma que la violencia de género es solo un invento creado desde el feminismo y desde aquello tan recurrentemente utilizado de la ‘ideología de género’. Con mensajes discriminatorios de este cariz se refuerza esta idea: la violencia de género no existe, no tiene un impacto real y, en todo caso, es propia de los hombres extranjeros y, por tanto, es un fenómeno exógeno, ajeno a nuestra sociedad. Entonces, no tenemos nada de lo que preocuparnos, nada que solucionar. Jugada redonda.

Por esto, junto a algunos datos y argumentos, ponemos a vuestra disposición, afanados/as salvahaters, piezas como estas para responder en las redes sociales a estos comentarios de odio xenófobo y misógino.

Estos bulos, esta rumorología de origen incierto, hacen mucho más daño de lo que parece. Desde Save A Hater queremos invitaros a desactivar el efecto tóxico de estos mensajes: párate a pensar la mejor manera de reaccionar, y después, decide. Puedes cortar la cadena, pedir la fuente de la supuesta información que da base a su mensaje, contestar desmontando su contenido o, en caso necesario, denunciar ante la propia plataforma digital, ante una organización como Accem o, llegado el caso, ante los propios tribunales.

Accede aquí a las herramientas que ponemos a tu disposición desde Save A Hater.

¿Quieres profundizar? Consulta fuentes fiables

El Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género, dependiente del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), en su Informe sobre Violencia de Género correspondiente al año 2018, recoge datos de interés:

– Del total de 18.091 varones que fueron condenados en 2018 por los Juzgados de Violencia sobre la Mujer, los hombres extranjeros constituyen el 28 % del total por un 72 % de españoles.

– En los casos de violencia contra la mujer que se resolvieron en los Juzgados de lo Penal, fueron hombres extranjeros el 29 % de los 16.575 condenados, frente a un 71 % de españoles.

– En 2018 se recogieron un total de 166.961 denuncias por violencia de género en los juzgados españoles. El 31,5 % de las víctimas eran extranjeras.

– Sobre el total de 39.176 órdenes de protección solicitadas, en 12.616 casos correspondieron a hombres extranjeros, que constituyen el 32,2 %. Fueron hombres españoles el 67,8 % de los denunciados.

Además, Newtral publicó el pasado mes de diciembre una información que ahora queremos recuperar. En ella se hacían eco del informe dedicado a los asesinatos por violencia de género que publica anualmente el Ministerio de Presidencia, Relaciones con las Cortes e Igualdad. Entre otros datos, este informe recoge si el culpable del asesinato ha nacido o no en España:

– 2017: el 66,7 % de los asesinatos fueron cometidos por hombres nacidos en España.

– 2016: 65,3 %.

– 2015: 73,3 %.

– 2014: 67,3 %.

– 2013: 68,5 %.

Esto significa que en los últimos años analizados, el porcentaje de culpables de asesinatos machistas que habían nacido en España superó siempre el 65 %, llegando a sobrepasar el 73 % en 2015.

¿No será entonces que nuestros queridos haters han vuelto a hacerlo? ¿Han vuelto a culpar de un enorme problema social a los inmigrantes para extender sus mensajes de odio xenófobo? ¿No será que además han querido simular que la violencia de género no existe como problema en la sociedad española? ¿No será que hemos vuelto a pillar a nuestros queridos haters y, como se suele decir, con el carrito de los helados?

¿Las personas inmigrantes abusan de las ayudas públicas? Derrumbamos el mito

Las ayudas se otorgan a las personas con rentas más bajas

Hay un tema que suena en Radio Hater como una mala canción del verano, pero que acaba por hacerse un hueco en la mente de muchos/as a fuerza de ser repetido insistentemente. La lista de canciones de los haters xenófobos es siempre igual, mezcla bulos y tópicos; estereotipos, falsedades y generalizaciones. Pero, como la canción del verano, resulta pegadiza y eficaz. Hoy analizamos la canción de los haters (o más bien el grito desafinado) que afirma que las personas inmigrantes copan todas las ayudas sociales.

Para empezar, es necesario decir que el acceso a las ayudas y a los servicios sociales es un derecho que en todo ámbito administrativo en España (estatal, autonómico y local) se rige, como norma general, por un mismo criterio: la situación socioeconómica personal o familiar.

Existen ayudas económicas o ventajas fiscales (en materia de vivienda, sanidad, educación, etc.) que se conceden a las rentas más bajas o cuando se carece de ingresos; no así por pertenecer a una etnia, religión, origen o nacionalidad determinada. Es más: si en la concesión de estas ayudas directas se discriminase por nacionalidad, sería una situación directamente inconstitucional e ilegal.

Vamos a ver algunos datos: apenas un 16 % de las personas usuarias de los servicios sociales fueron extranjeros (según datos de 2015, recogidos por Newtral); sólo el 9,7% de los beneficiarios de prestaciones por desempleo nacieron fuera de España (dato de 2017) y tan solo el 1% de las personas receptoras de pensiones eran extranjeras.

Tener residencia legal, requisito para acceder a prestaciones

Hay un elemento más a añadir y a tener en cuenta: en España, la ley establece que, para poder acceder a todo el catálogo de prestaciones sociales, a excepción de las más básicas, es necesario tener residencia en España. Esto deja fuera a muchas personas inmigrantes que, al encontrarse en situación administrativa irregular, no pueden cumplir con este requisito. Queda así en evidencia que la condición de extranjero no supone una ventaja en las posibilidades de acceder a estas prestaciones, más bien todo lo contrario.

Sí existen algunas ayudas destinadas a fomentar la integración social o de carácter humanitario, que, si bien su origen procede en gran medida de fondos públicos, no se otorgan de manera directa. Esos recursos se gestionan a través de las distintas ONG, que, como Accem, trabajan con personas en situación de vulnerabilidad o en riesgo de exclusión, quienes las conceden en función de criterios basados en la situación de vulnerabilidad y emergencia social.

Es necesario decir claramente que las ayudas humanitarias, que sirven para afrontar situaciones extremas de emergencia social, o las ayudas a la integración son fundamentales y necesarias para construir una sociedad diversa, cohesionada y equilibrada socialmente.

Tampoco hay que olvidar que las propias personas inmigrantes, también aquellas en situación irregular, contribuyen a la financiación de los servicios públicos a través de impuestos como el IRPF, que grava sobre la renta, o como el IVA, cada vez que se compra un producto o se contrata un servicio.

Junto a estos datos y argumentos, amigo/a salvahaters, te dejamos aquí algunas piezas para redes sociales para ayudarte en esa tarea nunca suficientemente ponderada de salvar a los haters de ese riesgo cierto de combustión espontánea.

Todas estas falsedades hacen mucho más daño de lo que parece. Desde Save A Hater queremos invitaros a desactivar el efecto tóxico de los bulos discriminatorios: párate a pensar cuál es la mejor manera de reaccionar, y después decide: corta la cadena, desmonta el mensaje discriminatorio, solicita la fuente del rumor para averiguar si es o no veraz y, en caso necesario, denuncia. Accede aquí a algunas herramientas que te pueden ser de utilidad.

¿Quieres profundizar? Consulta fuentes fiables

En España, a nivel legislativo, las competencias para regular las ayudas sociales recaen en su mayor parte sobre las comunidades autónomas, que fijan sus cuantías y los requisitos de acceso, que deben estar basados en criterios justificados conforme a la ley y, en última instancia, a principios como igualdad y universalidad.

Dentro del marco jurídico estatal, la Ley Orgánica 4/2000, de 11 de enero, sobre derechos y libertades de los extranjeros en España y su integración social –conocida como Ley de Extranjería–, estipula expresamente que para poder acceder a todo el catálogo de prestaciones de la Seguridad Social y de los servicios sociales, a excepción de los más básicos y que responden a situaciones de emergencia social, es necesario tener residencia legal en España.

La única subvención pública destinada específica y directamente a personas extranjeras que se encuentren en España es la destinada al retorno voluntario, es decir, “aquella dirigida a facilitar el regreso a sus países de origen a las personas inmigrantes que, cumpliendo los requisitos legalmente establecidos, así lo deseen”.

Por su parte, Maldita Migración ha realizado un seguimiento de estas ayudas a nivel autonómico y las distintas administraciones han dado una respuesta unánime: no se dan más facilidades de acceso a las ayudas a las personas de origen extranjero.

¿No será entonces que a nuestros/as estimadísimos/as haters lo que les molesta es que todas las personas puedan disfrutar de los derechos sociales en condiciones de igualdad sin discriminación por su origen étnico o nacional?

Bulos sobre violencia de género

¿Acabamos ya con el mito de las denuncias falsas por violencia de género?

Esta vez nos vamos a poner, si cabe, más serios. Ya sabemos que una de las dianas preferidas para los haters del mundo online son las mujeres, porque el odio de carácter machista o misógino aparece continuamente y con una intensidad muy alarmante en los medios digitales. Pero concretamente hoy entramos a una temática de gravedad mayúscula, que deja cada año decenas de mujeres asesinadas y quién sabe cuántas mujeres golpeadas y maltratadas. Vamos a hablar de violencia de género y vamos a tratar de acabar con el tan manido bulo de las denuncias falsas.

Únicamente el 0,01 % de las denuncias presentadas por violencia machista eran falsas: entre 2009 y 2016 las causas incoadas por denuncias falsas fueron 194, frente a las 1.055.912 denuncias por violencia de género presentadas durante esos ocho años. De entre estos 194 expedientes abiertos, 79 terminaron en condena y 110 aún permanecían en investigación. Solo hubo cinco absoluciones para la parte que presuntamente había denunciado falsamente. Estos son los datos que aparecen en la memoria anual de la Fiscalía (2017). Así, queda en evidencia que las denuncias falsas son irrisorias en número, pero sí son perseguidas y castigadas.

También hay que tener en cuenta, que, en cualquier caso, el número de denuncias interpuestas a causa de la violencia de género tampoco es una representación fiel del número de casos reales, pues desgraciadamente este es mucho mayor. La Delegación del Gobierno para la Violencia de Género dio a conocer que el 81% de las mujeres asesinadas por violencia machista durante 2018 no había denunciado previamente.

Estos datos, contundentes por sí mismos, no han logrado parar a los haters misóginos y negacionistas de la violencia de género, que aducen que los datos de falsedad a la hora de denunciar son mucho más altos, pues pretenden contabilizar como falsos todos aquellos casos en los que finalmente no se produce la condena. Sin embargo, que una denuncia no termine en la condena del acusado no la convierte en absoluto en una denuncia falsa. Esto puede deberse a causas variadas: la absolución en un sistema de derecho puede deberse a que no han podido reunirse las suficientes pruebas; puede deberse a que los hechos probados no llegan a constituir un ilícito penal; o puede producirse el caso, y esto es muy frecuente, de que la víctima haya decidido retirar finalmente la denuncia, muchas veces a causa del miedo.

Pocas bromas con esto. Aquí te dejamos algunas piezas para que emplees en tus redes sociales, si lo consideras oportuno, cada vez que te encuentres a un recalcitrante hater con el cuento negacionista de las denuncias falsas.

Bulos como este son extremadamente dañinos e irresponsables, porque ayudan a proteger al agresor y a desproteger a la víctima, porque extienden un halo de sospecha sobre las víctimas de un fenómeno que causa cada año un sufrimiento incalculable. Queremos invitaros a desactivar el efecto tóxico de mensajes misóginos de este cariz: párate a pensar cuál es la mejor manera de reaccionar, y después decide: corta la cadena, desmonta con datos y argumentos, solicita y coteja la fuente del bulo y, en caso necesario, denuncia.

¿Quieres profundizar? ¿Qué es y qué no es una denuncia falsa?

El Código Penal español castiga en su artículo 456 a aquellas personas que, “con conocimiento de su falsedad o temerario desprecio hacia la verdad, imputaren a alguna persona hechos que, de ser ciertos, constituirían infracción penal, si esta imputación se hiciera ante funcionario judicial o administrativo que tenga el deber de proceder a su averiguación, serán sancionados”. En otras palabras: una denuncia falsa consiste en denunciar a otra persona por hechos delictivos (o faltas) que no ha realizado.

Entonces… ¿Qué no es una denuncia falsa?

No todos somos especialistas en Derecho, ni conocemos los tecnicismos de los elementos que conforman los distintos tipos penales. Si una persona denuncia unos hechos en concreto, puede no saber si constituyen o no un delito, aunque crea que sí. Denunciar unos hechos que han ocurrido y que son desagradables para quien los sufre, pero que no están tipificados penalmente o no llegan a traspasar la línea establecida por el legislador para considerarlo un ilícito penal, no es igual que denunciar algo que nunca ha tenido lugar.

Tampoco es una denuncia falsa hacerlo sin las suficientes pruebas. Que no haya pruebas sobre la comisión de un delito o falta no implica automáticamente que los hechos no hayan ocurrido. Realmente aquí radica el mayor problema al que se enfrenta la Justicia a la hora de afrontar los juicios por violencia de género, ya que demostrar fehacientemente haber sufrido violencia de género requiere de pruebas muy concretas y, por este motivo, hay tan pocas condenas en este ámbito en comparación con el total de denuncias.

Finalmente, retirar una denuncia o no ratificarla no la convierte en falsa. Retirar una denuncia puede deberse a factores muy complejos, especialmente cuando hablamos de violencia de género. Romper determinados vínculos o relaciones, por muy tóxicas que sean, puede resultar tremendamente difícil, especialmente para mujeres cuya situación de violencia, sometimiento y anulación ha terminado por generar una red de dependencias emocionales, económicas, sociales o familiares de la que hacen falta muchas fuerzas y apoyos para poder salir. Esto es fácilmente comprobable: nada menos que 7 de cada 10 sentencias absolutorias por temas de violencia de género se debe a la retirada de la denuncia por parte de la víctima, y buena parte de este alto número obedece al miedo a posibles represalias por parte del agresor. No nos es extraño el relato, oído en las noticias, de que una mujer asesinada por su pareja o expareja, a pesar de que ya le había denunciado, continuaba viviendo con él. Resulta difícil afirmar que estas mujeres asesinadas habían denunciado en un primer momento en falso.

Entonces, ¿Cuál es exactamente el afán de los haters por extender este tipo de bulos de carácter misógino? ¿No les parece que la violencia de género sea realmente algo grave e importante? ¿O es la verdadera igualdad entre hombres y mujeres lo que les molesta?

Ni medicamentos gratis ni abuso de la sanidad pública

En período de campaña electoral, algunos políticos y sus seguidores se encargan de sacar del almacén bulos, noticias viejas y contenido falso a fin de generar una mayor polarización y reforzar falsas creencias que alimentan la espiral de la desinformación. Hay algunos colectivos que sufren estos bulos malintencionados de manera recurrente y uno de ellos son las personas inmigrantes.

Uno de los tópicos que escuchamos y encontramos a menudo es el que vincula la inmigración con un supuesto abuso de la sanidad pública. ¿Os suena? Quizá lo habréis visto por Twitter, Facebook, WhatsApp y hasta oído de la propia voz de algunos candidatos/as. Podemos contrastar estas afirmaciones con los datos de la Encuesta Nacional de Salud del Instituto Nacional de Estadística (2017):

En el último año el 87 % de los españoles acudió alguna vez a consulta médica, frente al 82 % de las personas de origen extranjero. En este dato se incluyen, por cierto, todas las personas de origen extranjero que residen en España. Sí, los estudiantes Erasmus o las personas jubiladas procedentes del norte de Europa, también.

Ante la pregunta sobre el consumo de medicamentos en las dos semanas previas a la realización de la encuesta, el resultado fue el siguiente:

El 48% de las personas extranjeras no había consumido medicamentos frente al 33% de los españoles.

Es decir, a la luz de estos datos, sucede exactamente lo contrario de lo que dicen los mensajes xenófobos: las personas extranjeras acuden menos a consulta médica que las autóctonas y consumen menos medicamentos.

En España, además, el coste de medicamentos y productos sanitarios está vinculado a la renta del paciente. Son las condiciones socioeconómicas las que marcan el descuento aplicable para la compra de una medicina, no el origen.

Con estos datos, extraídos de fuentes reales y confiables, podéis ver y hacer ver a otras personas que no existe tal abuso de la sanidad pública por parte de las personas inmigrantes y que tampoco obtienen medicamentos gratis.

Amigo/a salvahaters, aquí puedes descargarte algunas piezas para redes sociales que te ayudarán en tu titánica tarea de salvar al hater.

Todos estos bulos pueden hacer mucho más daño de lo que parecen. Desde Save A Hater queremos invitaros a desactivar el efecto tóxico de bulos y rumores discriminatorios: párate a pensar, siempre, la mejor manera de reaccionar, y decide: corta la cadena, contesta desmontando el mensaje discriminatorio o solicita la fuente y contrasta para averiguar si es o no veraz.

Accede aquí a las herramientas que ponemos a tu disposición desde Save A Hater.

 

¿Quieres profundizar? Consulta fuentes fiables

Para ayudaros a desmentir los bulos sobre las personas inmigrantes y su supuesto uso abusivo de la sanidad, queremos ofrecerte más información:

Luego de haberse recuperado el acceso universal al Sistema Nacional de Salud (SNS) el 27 de julio de 2018, se restablece la protección de la salud y atención sanitaria a las personas extranjeras que encontrándose en España no tengan su residencia legal en el territorio español.

En el artículo 3ro del Real Decreto-Ley 7/2018, de 27 de julio, se modifica que: “Las personas extranjeras no registradas ni autorizadas como residentes en España tienen derecho a la protección de la salud y a la atención sanitaria en las mismas condiciones que las personas con nacionalidad española, tal y como se establece en el artículo 3.1″. Esta medida establece una igualdad de derechos sin que importe el origen de la persona.

En este Real Decreto-Ley también se modifica el artículo segundo de la Ley de Garantías y Uso Racional de los Medicamentos y Productos Sanitarios aprobado por Real Decreto Legislativo 1/2015, de 24 de julio, y se añade que el coste de los medicamentos para personas extranjeras no registradas ni autorizadas como residentes en España será de un 40 % del PVP, al igual que una persona en activo con una renta inferior a 18.000 euros y sus beneficiarios. Hay que subrayar, y esto es muy importante, que estamos hablando de personas que no tienen permiso de trabajo, es decir, que no tienen acceso a un trabajo y un salario, y que por tanto su situación de vulnerabilidad es extrema.

Los pagos de medicamentos y productos sanitarios se hacen en base a la renta de los usuarios y las únicas personas que están exentas al pago de medicamentos en territorio español son las que cumplen los siguientes supuestos: personas con discapacidad (en los términos contemplados en la normativa específica); perceptores de rentas de integración social; perceptores de pensiones no contributivas; personas en paro sin derecho a subsidio; afectados/as por el síndrome tóxico y aquellos tratamientos derivados de accidentes de trabajo o enfermedades profesionales.

¿No será entonces que lo que molesta a nuestros/as queridos/as haters es la igualdad y el sistema de derechos?

Notre Dame

Desinformación en el incendio de Notre Dame

El incendio de la catedral de Notre Dame causó conmoción en Francia y en todo el mundo. A la vista de turistas, de quienes viven en la ciudad y, a través de los vídeos en directo y fotos, de todo el mundo, se observó cómo las llamas destruían parte de este importante monumento artístico, Patrimonio de la Humanidad.

A la vez que esto sucedía en París, las redes sociales vivieron su propio incendio con mensajes que corrían como la pólvora, cargados muchos de ellos de especulaciones, rumores y bulos con la finalidad de generar desinformación. Lo que tenían en común estos mensajes que publicaban algunos medios de comunicación, webs dedicadas a publicar contenido falso o determinadas personalidades con impacto social, es su carga islamófoba.

Aun cuando las autoridades habían asegurado que el incendio de Notre Dame había sido un accidente, los mensajes contra la comunidad musulmana comenzaron a circular, haciéndolos responsables de estos sucesos.

Tal era la cantidad de bulos y desinformación contra la comunidad musulmana en las redes sociales y supuestos medios informativos, que webs de fact checking comenzaron a apagar desmentirlos, para apagar las llamas en las redes sociales.

Hashtags como #NotreDame #NotreDamedeParís y #NotreDameCathedral estuvieron de trending topic en Twitter por varias horas. Personas crearon cuentas falsas de medios de comunicación reconocidos como CNN y Fox News para comenzar a divulgar información falsa sobre un supuesto ataque terrorista.

En Twitter también se difundió un vídeo editado en el que se incluía un falso audio en el que se oía “Allahu Akbar” (Alá es grande). Otro bulo que circuló en redes sociales, fue una imagen de una persona dentro de la catedral que supuestamente portaba una chilaba o que portaba “vestimenta típica musulmana”. Esto fue desmentido y se confirmó que se trataba de un bombero ejerciendo su labor, en España este vídeo fue difundido por un usuario en Twitter que consiguió más de 3.400 reproducciones, según reseñó la web Newtral.

En momentos de crispación social, los haters aprovechan también para intentar colar noticias caducadas. Un artículo del diario inglés The Telegraph del año 2016 en el que se informaba sobre el hallazgo de un coche cerca de la catedral de Notre Dame con tanques de gas y papeles en árabe, se difundió el día del incendio, tal fue su difusión que el propio medio de comunicación se vio en la necesidad de editar la cabecera de la noticia para informar que la misma era de años atrás y que no tenía relación con este accidente.

Efectos reales en los colectivos señalados

Cuando se producen hechos de esta envergadura, toda la ciudadanía tiene la responsabilidad individual de no ayudar a difundir estas informaciones por las redes sociales y aplicaciones de mensajería instantánea, a fin de evitar la propagación de rumores y contenido falso. Estos estereotipos generan polarización social y provocan un daño real a los colectivos a los que se señalan, quienes muchas veces toman la decisión de alejarse y hasta darse de baja en las redes sociales para no sentirse atacados, como desarrolla el Informe Brechas publicado por Accem en 2018. Al final todo el mundo supo que el incendio de Notre Dame fue un accidente, pero el daño causado a la población musulmana apuntada una y otra vez queda marcado

Antes de compartir cualquier información, recordad verificar si el contenido proviene de un medio de comunicación reconocido, si está firmado por un periodista, ver la fecha y contrastar con otros medios de comunicación. En momentos de tensión todas y todos podemos ser haters, si conoces las herramientas podemos evitarlo.

Apagón digital en Sri Lanka: ¿necesidad o conveniencia oportunista?

El pasado domingo 21 de abril, tras los terribles atentados terroristas que tuvieron lugar en Sri Lanka, el Gobierno estatal tomó la determinación de bloquear el acceso a la mayoría de redes sociales –entre las que se encontraban Facebook, Snapchat, Youtube o Instagram– y determinados servicios de mensajería online, como WhatsApp. Esta decisión fue respaldada desde el Ejecutivo ante la difusión de contenidos, a través de estas plataformas, que buscaban desinformar y propagar mensajes de odio contra la población musulmana en general.

No es la primera vez que este país se ve inmerso en esta situación: en 2018, tras un ataque a un templo budista en la ciudad de Kandy, tuvieron lugar una serie de disturbios violentos en los que muchos hogares y negocios que eran propiedad de personas musulmanas fueron incendiados y destruidos por grupos budistas extremistas. En ese momento se tomó por primera vez la decisión de provocar el apagón del mundo online, con la intención de que sirviera como cortafuegos ante la extensión de contenidos islamófobos.

Sri Lanka vuelve a pulsar el botón del bloqueo digital: ¿dedo ágil o dedo fácil?

Si bien es cierto que la actuación del gobierno el año pasado se quiso justificar por la oleada de violencia que surgió tras el suceso, cabe preguntarse ahora si el actual apagón de las redes sociales responde a una estrategia para cortar de raíz la difusión de mensajes para generar odio y prejuicios antes de que se produzcan nuevos disturbios. Pero, ¿existe realmente una justificación para limitar necesidades elementales y derechos básicos?

Ya en 2018 surgieron voces muy críticas ante una medida tan drástica como la censura y la prohibición de acceso a estos servicios. Y en esta ocasión, las críticas no han hecho sino aumentar. La ONG NetBlocks, nacida para dar seguimiento a la libertad de acceso a Internet en todo el mundo, ha afirmado tajantemente que esta decisión es contraproducente por haber silenciado a su vez las fuentes de información fiables y oficiales: «Las restricciones a la red nacional de Internet acelera la propagación de desinformación durante una crisis, debido a que las fuentes auténticas de información no están disponibles”.
A su vez, esta organización también ha criticado que esta situación abre la puerta a que terceras partes puedan explotar la situación, obteniendo beneficios políticos y lucrándose, ante la ausencia de fuentes confiables que permitan contrastar y verificar la veracidad de esas informaciones.

Las dos caras de las redes sociales

Hasta que aparecieron las redes sociales, nunca existieron herramientas que permitieran movilizaciones masivas instantáneas y que sirvieran de vehículo para ideas e informaciones con una capacidad de transmisión tan efectiva. Frente a su utilidad para generar y compartir información, para comunicarnos y para servir de espacios de colaboración y cooperación, la otra cara de la moneda es igual de poderosa, pero para hacernos la vida más complicada y, como mínimo, incómoda.

Un ejemplo de las consecuencias del mal uso de estas tecnologías lo demuestra el miedo de un ciudadano de Colombo, quien, preguntado por el Washington Post acerca del bloqueo tras los atentados, asegura sin ninguna duda que “es absolutamente una buena idea cerrar las redes sociales”. Aunque nos pueda parecer una aseveración aventurada, su temor a posibles represalias por ser musulmán, en un delicado clima de crispación y polarización social, se hace evidente: “A través de Whatsapp recibí información que nombraba a hombres musulmanes como los terroristas suicidas, a pesar de que el gobierno no había nombrado oficialmente a nadie en ese momento. No cerrar las redes sociales podría haber llevado a personas a coordinar ataques y disturbios contra los musulmanes”.

En la otra cara de la moneda se encuentran un no menor número de posibilidades y funcionalidades que han demostrado su enorme utilidad en circunstancias de emergencia. Además de hacer uso de estas plataformas para poder comunicarse directamente con sus familiares y amigos, Facebook lanzó en 2014 la herramienta “Estoy a salvo”, a través de la cual, por ejemplo, durante los atentados de 2015 en París o en medio de alertas y desastres naturales, las personas que se encontraban en las inmediaciones pudieron informar con un único clic a sus seres queridos que se encontraban bien.

Es cierto que aún hay mucho que mejorar y mucha pedagogía por hacer en cuanto al uso responsable de las redes sociales y las consecuencias de dar pábulo a contenidos que fomentan el odio y la desinformación. Pero también queda aún por aclarar hasta qué punto esta censura puede conllevar más beneficios que obstáculos, y, sobre todo, la más que dudosa legitimidad para sacrificar las libertades de información y de expresión de un país entero.

Atentado en Nueva Zelanda: las redes sociales como escondite, canal y altavoz del discurso de odio

El pasado viernes 15 de marzo, al menos 49 personas fueron asesinadas y otras 40 resultaron heridas, en la ciudad de Christchurch, en Nueva Zelanda, en un atentado cometido contra los feligreses de dos mezquitas de la ciudad. El autor del asesinato masivo irrumpió armado en la mezquita de Al Noor y abrió fuego contra las personas que estaban allí reunidas para la oración del viernes, día sagrado para los/as musulmanes/as. Mientras cometía la matanza, grababa su ataque con una cámara adherida a su cuerpo y lo retransmitía en directo a través de las redes sociales. Poco después se producía otro ataque en la mezquita de Linwood, a cinco kilómetros de la primera.

Reunimos aquí algunas de las claves del atentado, y nos detenemos especialmente en aquello en lo que tenemos fijada nuestra atención en el proyecto #SiembraRED y la campaña #SaveAHater: las redes sociales y el entorno digital como espacio en el que el discurso de odio se alimenta, crece, se propaga y provoca consecuencias de extrema gravedad en el mundo offline.

El autor del atentado, o uno de ellos –hay al menos cuatro detenidos-, se llama Brenton Tarrant, es un ciudadano australiano que ha actuado motivado por ideas ultraderechistas y supremacistas. Tarrant se ha servido de las redes sociales para difundir la masacre que ha cometido con intención política y propagandística al servicio de su ideología xenófoba e islamófoba.

En estos hechos, que no olvidemos han acabado con la vida de 49 personas, han jugado un papel no menor las tecnologías de la comunicación, las aplicaciones de mensajería instantánea y las redes sociales. Según escribe el reportero Drew Harwell en The Washington Post, y recoge El Confidencial, “la masacre de Nueva Zelanda fue retransmitida en vivo en Facebook, anunciada en 8Chan, reproducida en YouTube, comentada en Reddit, y reproducida y copiada en todo el mundo antes de que las empresas tecnológicas pudiesen siquiera reaccionar”.

Horas antes de cometer el atentado, el presunto terrorista colgó su manifiesto, de 74 páginas, en el chat 8chan, pidiendo colaboración: “Es hora de hacer un esfuerzo de posteo real”. 8Chan es un sitio web, con escasos filtros y limitaciones para quienes desean publicar en él, en el que se permite y se fomenta el anonimato en las publicaciones, y que a partir del formato de ‘tablón de imágenes’ se basa en la publicación de imágenes y comentarios. Por esa ausencia de filtros y ese anonimato, 8Chan se ha convertido en un espacio utilizado para el intercambio y difusión de material prohibido, como pornografía infantil, violencia contra la mujer o discurso de odio neonazi.

El video de la matanza se emitió en directo a través de Facebook y circuló más tarde a través de distintas redes sociales, como Twitter, Instagram, YouTube o Reddit. Aunque las distintas plataformas trataban de eliminarlo, otros usuarios volvían a subirlo a las diferentes redes, propiciando que continuara su difusión. En las primeras 24 horas tras el atentado, Facebook eliminó 1,5 millones de videos del ataque, según informó Mia Garlick, directora de políticas de Facebook para Australia y Nueva Zelanda. Las redes sociales, los foros de internet y las aplicaciones de mensajería no fueron únicamente el vehículo de difusión de la matanza y el argumentario del terrorista. Fueron también el lugar en el que su autor encontró un espacio de afinidad y apoyo a sus ideas que facilitaron su retroalimentación.

Foros, chats y sitios web sirven para reunir a la gente en torno a sus inquietudes, ideas o aficiones eliminando barreras espacio-temporales. Esto, que es algo positivo y enriquecedor del ecosistema digital, contiene un reverso oscuro, pues permite también el encuentro y difusión de los discursos de odio más extremos y con vocación de convertirse en acciones tan violentas y brutales como el atentado neonazi de Christchurch. El discurso de odio que se cultiva y expande en redes sociales y foros de internet encuentra, además, un complemento perfecto en determinados sitios web que, bajo la apariencia formal de ser un medio de comunicación convencional, se dedican a publicar contenido falso diseñado y elaborado a propósito para fomentar el odio y el rechazo hacia determinados colectivos. Este fenómeno no es ajeno a España, donde también han aparecido páginas de este carácter.

En el atentado perpetrado en Nueva Zelanda, consumada la masacre, y también en este caso de forma simultánea al momento en el que se producía, las redes sociales se convirtieron en el altavoz de estos atentados, cuyo contenido extremadamente violento consiguió viralizarse y extenderse sin límite en el espacio y el tiempo. Ahí es donde desde nuestra campaña ‘Save a Hater’ podemos llamar a la responsabilidad y a la conciencia crítica sobre aquello que difundimos y que, de un modo u otro, contribuimos a extender. Es necesario conocer lo sucedido, pero no contribuir a las intenciones del terrorista: difundir su acción y su ideario de odio e intolerancia.

maldita migracion

Maldita Migración, una herramienta para desmentir los bulos sobre migración

El equipo periodístico de Maldita.es ha lanzado una nueva web para combatir los bulos y la desinformación: Maldita Migración. Una valiosa herramienta al alcance de todas y todos quienes deseen contrastar una información o fotos referente a la migración.

Según datos de maldita.es uno de cada tres bulos por los que son consultados, tienen que ver con personas refugiadas y migrantes, colectivos que son utilizados para fabricar noticias falsas y desinformar a la población para a su vez generar una polarización social; situación que se eleva cuando se aproximan eventos electorales.

En estos tiempos en los que distinguir un contenido falso de uno real, celebramos la creación de nuevos proyectos como Maldita Migración, que ayudan a desmontar cifras, noticias, tweets e imágenes que se realizan para perjudicar a la población migrante y refugiada en España. La plataforma utiliza herramientas de fact-checking, lo que se basa en la verificación de hechos y datos utilizados principalmente en discursos (principalmente políticos), medios de comunicación u otras publicaciones.

Desde el pasado año la periodista española Clara Jiménez Cruz, cofundadora de Maldita.es (que engloba también Maldita Hemeroteca, Maldito Bulo, Maldito Dato, Maldito Deporte y ahora Maldita Migración), forma parte de los 39 especialistas del grupo de alto nivel para aconsejar a la Comisión Europea sobre el contenido falso que se propaga en Internet y la desinformación que genera, con el fin evitar que el contenido continúe circulando sin ser desmentido e identificar a los creadores de dicho material. También pertenece a la Red internacional de Verificación de Hechos, una unidad del Instituto Poynter.

Maldita Migración es posible además gracias al trabajo conjunto que realizarán con Oxfam Intermón. Desde Accem y Save A Hater os invitamos a utilizar esta y otras herramientas que os ayudarán a dejar en evidencia a aquellos y aquellas haters que fabrican contenido falso sobre colectivos vulnerables de nuestra sociedad.

 

Iniciativas desde el periodismo frente a la desinformación

Algo se mueve en los medios de comunicación. En las últimas fechas han trascendido en España los pasos tomados por algunos de los principales diarios de referencia para asumir el reto de la transparencia en el periodismo.

El País y El Mundo se unen a The Trust Project

En los primeros días de octubre, los diarios El País y El Mundo anunciaban su incorporación a The Trust Project, una iniciativa global que quiere recuperar y/o reforzar la confianza de los lectores ofreciendo una mayor transparencia. Se trata de demostrar la fiabilidad de la información que se brinda a través de una serie de indicadores comunes de confianza.

Entre estos indicadores aparece una correcta diferenciación del género de cada información, que especificará si cada pieza es de carácter informativo, si es opinión o si se trata de un contenido de carácter promocional o publicitario. También, por ejemplo, se proporcionará información sobre el periodista que se encuentra detrás de cada noticia.

Este proyecto nace como un intento de combatir la desinformación y la difusión de contenido falso a través de medios digitales, como un intento desde el periodismo de garantizar al lector la calidad del contenido ofrecido, ante la crisis de confianza observada tras acontecimientos como las pasadas elecciones presidenciales estadounidenses, que han puesto de manifiesto que “la necesidad de noticias creíbles, honestas y rigurosas es más urgente que nunca”, en palabras de Sally Lehrman, periodista que ha impulsado el proyecto.

The Trust Project es una iniciativa que parte de Lehrman y el Centro Markkula para la Ética Aplicada de la Universidad de Santa Clara (California, EE.UU.). Tiene el apoyo ya de más de 120 sitios de noticias de todo el mundo, entre los que se cuentan medios de referencia a escala mundial como The Washington Post, The Economist o la BBC. The Trust Project cuenta además con el apoyo de Google, Knight Foundation, Democracy Fund (del fundador de eBay) o Craig Newmark (fundador de Craiglist).

> Para más información puedes pinchar aquí. 

El diario Público crea su propia herramienta de transparencia

El digital diario Público, por su parte, ha dado también un paso adelante en la apuesta por la credibilidad y la transparencia con el desarrollo de la herramienta ‘TJ Tool’ (Transparent Journalism Tool), que permitirá crear un mapa de transparencia de cada noticia publicada.

La herramienta TJ Tool tendrá en cuenta un total de ocho parámetros que puntuarán la transparencia de cada pieza. Los parámetros a analizar serán los siguientes: política editorial del medio, lugar de redacción, fuentes citadas, documentos y enlaces de contexto, explicación de motivos, fecha de publicación, materiales multimedia de apoyo e información sobre el autor.

‘TJ Tool” es una herramienta gratuita, abierta a ser empleada por otros medios que quieran hacerlo. Para ello TJ Tool utiliza código abierto y contará con un plugin para WordPress, lo que permitirá la instalación del software de la herramienta. En su desarrollo han participado actores como Google e instituciones académicas como la Universidad Autónoma de Madrid, a través de su Grupo de Herramientas Interactivas Avanzadas (GHIA).

> Para más información puedes pinchar aquí. 

 

Fuentes:

EL PAÍS se une a The Trust Project para impulsar la transparencia. El País (9 de octubre de 2018).

EL MUNDO sella su periodismo de calidad a través de The Trust Project. El Mundo (9 de octubre de 2018).

‘Público’ incluye un ‘mapa de transparencia’ en cada noticia para que sepas qué hay detrás de ella. Media-Tics (18 de octubre de 2018).

‘El País’ y ‘El Mundo’ se unen a The Trust Project. Dips Noticias Breves.

TJ Tool: Y tú, ¿sabes cómo evitar caer en la comunicación escacharrada? Público.

The Trust Project. El País.

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