Category Archives: RACISMO

mamá hater bulos redes sociales

¿Mi madre es una hater?

Un pariente pone en el grupo de WhatsApp de la familia un mensaje alarmista que habla de un atentado terrorista inminente o explica que una banda organizada está desvalijando casas con el truco de la colonia. Preguntas de dónde han sacado esa información y responden que se lo ha enviado un amigo por otro grupo. Resulta que es un bulo, que se la han colado otra vez.
¿Te suena esa escena? A casi todas las personas preguntadas les ha pasado alguna vez. Y lo que parece una broma, es un problema serio.

Cuentan las personas expertas en verificación de datos que WhatsApp se ha convertido en la red estrella para la desinformación. Y los estudios apuntan a que las personas mayores son más propensas a creerse los bulos y compartirlos. Tu madre puede ser una hater, o igual hater eres tú y aun no te has dado cuenta.

WhatsApp es una de las aplicaciones más populares, está presente en casi todos los teléfonos móviles. Y precisamente por eso, es un lugar muy interesante para bromistas, ladrones, estafadores y haters.

Pero hay otra explicación: WhatsApp es una red de mensajería formada principalmente por grupos cerrados donde solo participan sus miembros. En el grupo de tu familia, en el del equipo de fútbol, en el de la gente de la universidad solo podéis responder quienes habéis sido agregados. Así que la tarea de desmentir un mensaje falso queda en manos de unas pocas personas. No ocurre lo mismo con Twitter o Facebook, por ejemplo, donde por lo general cualquiera puede contestar y desmentir los mensajes y los gestores de las redes pueden borrarlos si comprueban que son falsos (no siempre lo hacen, pero poder pueden).

Total, que te llega un mensaje alertando de unas fresas envenenadas, por poner un ejemplo, y decides reenviarlo al grupo de madres y padres del cole por si acaso. Y a golpe de reenvíos y por si acasos se van viralizando las noticias falsas hasta convertirse en una intoxicación.

Es una faena para, por ejemplo, los productores de fresas, que pueden sufrir una caída de ventas sin sentido. Ahora imagínate que lo que circula de grupo en grupo son noticias falsas sobre personas refugiadas que se quedan con todas las ayudas sociales, manteros que atacan a la policía, rumanos que atracan. Todo esto ocurre y lo que lees en WhatsApp influye en la opinión que te formas sobre esos colectivos a base de noticias falsas o tergiversadas.

La cosa se pone peor en caso de personas de cierta edad. Las personas mayores de 65 años comparten siete veces más noticias falsas que las más jóvenes, según un estudio publicado en la revista científica Science Advances. El estudio se realizó en Estados Unidos, pero puede servir una tendencia que comprobamos en la práctica.

Y no es que las personas mayores sean más tontas, sino que, entre otras cosas, tienen menos alfabetización digital. No se han criado ni crecido por internet, han tenido que acostumbrarse a manejarse con el móvil y el ordenador cuando ya es más complicado aprender. Y tienden a pensar que lo que les llega es cierto. Si quieren comprobar la veracidad, les cuesta más manejar las herramientas necesarias.

Las autoras del estudio hablan de otro motivo, la pérdida de memoria. Eso hace que pueda costarles más acordarse de que el mensaje ya circulo hace unos meses por WhatsApp, que la foto que se usa en la noticia falsa ya la han visto en otro lado.

En resumen, tu madre puede ser una hater sin saberlo. Y también tu abuelo, tu suegro, la vecina de escalera e incluso tú. Reenviar un mensaje puede ser un paso más en la escalada del odio y las noticias falsas, así que comprueba antes de hacerlo y, si dudas, no lo pases.

También puedes echarle un vistazo a nuestra la pestaña de herramientas o incluso organizar un taller, como los que proponemos desde la campaña Save a Hater y descargar algunas piezas para que compartas en redes sociales.

desinformación en elecciones

¿No votes? Campañas de desinformación en elecciones

Los buzones se nos llenan de sobres de todos los colores; de las farolas cuelgan caras de hombres, los más, y mujeres, las menos, sonrientes; los lemas nos asaltan cada vez que abrimos una página web. En épocas de campañas nos inunda la propaganda electoral en todos sus formatos. También y cada vez más en las redes sociales. Allí los partidos pueden hacer anuncios a medida, segmentando públicos según sus intereses y preocupaciones y asegurándose un acceso directo a las personas que quieren convencer de que les voten.

Hasta aquí todo suena lógico, pero a veces ocurre al revés. Quién lo iba a decir, hay quienes invierten mucho dinero en lograr justo lo contrario, que no votemos. Apelan a nuestros enfados y nuestros miedos legítimos para pedir que no acudamos a las urnas o escojamos a un candidato con escasas posibilidades de éxito. Mezclan datos y hechos reales, con bulos y tergiversaciones de la realidad.

En el año 2016, por ejemplo, Donald Trump y Hillary Clinton se jugaban el acceso a la Casa Blanca. Miles de cuentas de Twitter, Facebook, Instagram y YouTube se pusieron a funcionar para evitar que la representante demócrata lo lograse. Y muchas de ellas se dirigieron a la población negra de Estados Unidos. Hablaban de problemas reales de violencia racial y discriminación, de brutalidad policial, de los efectos de la tenencia de armas. Reivindicaban el legítimo orgullo de ser negros y negras. Pero también difundían bulos, como un supuesto hijo ilegítimo de Bill Clinton con una prostituta negra que este no había querido reconocer.

Esas cuentas parecían ser de ciudadanos normales o de colectivos a favor de los derechos civiles. Y en algún punto llamaban a sus seguidores a no votar en las elecciones presidenciales. O bien, les invitaban a votar a una candidata con pocas opciones, Jill Stein.

Llegó el día de las elecciones y la participación de los votantes afroamericanos cayó cerca de siete puntos con respecto a los comicios anteriores. Las papeletas que logró Jill Stein hubiesen sido decisivas para que Hillary Clinton fuese proclamada presidenta. Ganó Trump. Una campaña de desinformación respaldó a un presidente aficionado a los bulos y noticias falsas. Todo encaja.

De todo esto se ha investigado mucho desde 2016. La Agencia de Investigación de Internet (IRA, en sus siglas en inglés) basada en la ciudad rusa de San Petersburgo estuvo detrás de una campaña que apoyaba a Trump de una manera más que cuestionable. Como era evidente que determinados colectivos (afroamericanos, izquierdistas, LGTBI, etc) nunca votarían al candidato republicano, lo que había que lograr es que no fuesen a votar a nadie.

El truco parece tentador. Tanto que se repite a lo largo y ancho del planeta con resultados desiguales. En barrios trabajadores de Madrid, Sevilla y otras ciudades aparecieron pocos días antes de las elecciones del 10 de noviembre carteles con el lema “no contéis conmigo” impreso sobre los rostros de dos candidatos, mientras tanto en redes se difundían campañas similares. Finalmente son varios los estrategas políticos han aparecido como financiadores de los anuncios. Mientras los responsables de las redes sociales no actúen de manera decidida frente a la publicidad engañosa y la desinformación, nos tocará andar con cuidado cuando nos pidan la abstención.

Delincuencia, prejuicios y cadenas de mentiras

Prejuicios, tópicos, estereotipos, rumores, generalizaciones: estos son algunos de los ingredientes que nunca faltan en el cóctel que nuestros/as amigos/as los haters nos intentan hacer beber cada mañana. Sobre ellos construyen los mensajes de carácter discriminatorio que después hacen circular e intentan colar en los timelines de nuestras redes sociales o en nuestros grupos de mensajería instantánea. Mensajes que son siempre oportunistas y que tratan de apuntar a temáticas muy sensibles para ganar adeptos.

Ya hemos hablado en anteriores ocasiones en cómo las personas inmigrantes constituyen uno de los principales objetivos de los/as haters. Esta vez nos detenemos en la supuesta relación que los/as haters xenófobos y racistas intentan colarnos entre inmigración y delincuencia. Y desde el primer momento queremos dejar claro que se trata de una falsedad más. No hay elementos reales que relacionen la presencia de personas extranjeras con un supuesto empeoramiento de la seguridad ciudadana. No es el origen o la nacionalidad un elemento decisivo en la vulneración del Código Penal. El contexto social, el desempleo, la desigualdad y la falta de oportunidades son elementos mucho más determinantes.

Una acusación con el único propósito de fomentar la xenofobia

Sin embargo, con frecuencia nos encontramos con comentarios en la calle y también en los entornos digitales y las redes sociales que relacionan ambos fenómenos (inmigración y delincuencia) y que sitúan una alargada y muy desagradable sombra de sospecha sobre las personas inmigrantes. Es este además un terreno especialmente sensible, pues tiene que ver con la percepción de seguridad, algo esencial para el bienestar de la ciudadanía. Estas acusaciones jamás se prueban. ¿Por qué? Porque se trata de una acusación cuyo único propósito es sembrar racismo y xenofobia.

Como señala para El Diario en este artículo Elisa García, profesora de la Universidad de Málaga y experta en Derecho Penal y Criminología, después de estudiar diversas investigaciones realizadas en diferentes partes del mundo a lo largo del último siglo, “a diferencia de lo que piensa la opinión pública, (las personas inmigrantes) suelen tener una tasa de delincuencia menor que el grupo de nativos y presentan más resistencia a la delincuencia en contextos desorganizados”.

Alarma social: a río revuelto, ganancia de haters

De vez en cuando, cada vez más a menudo, se alinean los planetas correspondientes y se produce eso que llamamos ‘alarma social’. En las últimas semanas, a partir de los últimos datos sobre criminalidad publicados por el Ministerio del Interior, y que recogió aquí El Mundo, se desató una de estas alertas mediáticas, con epicentro en la ciudad de Barcelona, alrededor de un incremento de los delitos en el primer semestre de año con respecto al mismo periodo de 2018. Más allá de titulares, y de la percepción de aumento general de la inseguridad que se genera, los datos muestran que siendo real un considerable incremento de delitos en la Ciudad Condal según estos datos, a nivel nacional la tasa de hurtos y de robos con intimidación, violencia o fuerza por cada 10.000 habitantes descendió un 4,5 %. Aunque este dato quizás no lo escuchamos demasiado.

Tampoco provocó el mismo efecto ni la misma alarma la publicación en julio del Estudio Mundial sobre el Homicidio de 2019, realizada por Naciones Unidas, informe en el que se sitúa la tasa de homicidios en España entre 2012 y 2017 entre 0,6 y 0,8 homicidios por cada 100.000 habitantes en toda la serie histórica, con una tendencia a la baja. El informe de Naciones Unidas refleja asimismo cómo un tercio de los asesinatos se cometen en España en el ámbito de la familia o de la pareja y tienen como principales víctimas a las mujeres. Puedes pinchar aquí para acceder a la noticia publicada al respecto por RTVE.

Y es que contra lo que pudiera parecer, los datos, cuando se estudian con rigor y se contextualizan, muestran que España es un país bastante seguro. Según información de Eurostat, oficina estadística de la UE, España no ocupa ningún puesto destacado en las clasificaciones de los principales tipos de crímenes, como son homicidios, violaciones y robos. En lo que llevamos de siglo, periodo de tiempo en el que la población inmigrante en España ha aumentado sensiblemente (hasta situarse en torno al 11 % de la población), la tasa de criminalidad no ha aumentado. Por el contrario, este indicador se ha mantenido en la serie histórica con tendencia a la baja. Si en 2005 se situaba en 50,5 delitos por cada 1.000 habitantes, en 2010 bajó a 48,9 y en 2015 se llegó a situar en 43,5. En 2017, último dato en el que está disponible, la tasa de criminalidad era de 44 delitos por cada 1.000 habitantes. Puedes acceder aquí a la información que sacó al respecto Europa Press con muchos datos de interés.

Así que, avezados/as lectores y queridos/as salvahaters toca fijarse en fuentes de referencia y hacer más caso de estudios e investigaciones serias y rigurosas que de alarmas sociales o mediáticas interesadas y cadenas de mensajes mentirosos con la intención de poner en el disparadero a un colectivo determinado. Toca también ir a la letra pequeña y hacer más caso del texto de las informaciones que de los grandes titulares en busca del click. Como siempre, aquí os dejamos algunas piezas para redes sociales para no dejar que este cóctel indigesto que nos sirven los/as haters se le suba a nadie a la cabeza o nos agujeree peligrosamente el estómago.

Invasión: la temática recurrente en las películas de los haters

¿No os parece que con todo lo que inventan nuestros queridos y queridas haters podrían haber sido guionistas reconocidos en siglos pasados? Esas películas que se crean en sus cabezas y que además propagan por la red, además de ser ficción ya están bastante vistas.

Dentro de las categorías más recurrentes de sus películas mentales, hay una que repiten mucho cuando hablan sobre las personas migrantes: invasión. De esa ya tienen varias versiones; en las que imprimen toda una carga de sentimiento de temor absurdo, ante la llegada de personas de origen extranjero y más si vienen de África subsahariana o el Magreb.

Seguro que habéis oído a los haters verbalizar entre ellos esta palabra, con la que crean un discurso de odio frente a la migración. En verano las noticias sobre personas que llegan a través de la frontera sur estallan ante nuestros ojos con imágenes impactantes, pero que responden a hechos muy puntuales. También llegan otras como las del barco de rescate de Open Arms, en el que han permanecido unas 150 personas migrantes rescatadas en el Mediterráneo.

De ahí los haters comienzan a generar todo tipo de tramas y la palabra ‘invasión’ vuelve a resonar; pero si los y las haters respiraran tranquilamente, se darían cuenta de que esa cantidad de personas, es inferior a la capacidad del avión que tomaron para irse en las vacaciones de verano.

Como siempre os decimos, la mejor arma para combatir a los haters son los datos de fuentes fiables, así que, si en alguna de estas “películas” os encontráis con argumentos sobre una supuesta invasión, tened a mano los siguientes datos para hacerles ver que su guion no resulta nada original:

Solo 12 de cada 100 personas en España es extranjera, según los datos más recientes del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) y, del total de la población del país, solo el 2,39% es de origen africano.

Entre las principales nacionalidades con más crecimiento de población durante 2018 figura la venezolana en primer lugar, seguida de la hondureña y la colombiana. ¿Será que los haters saben este dato? Gran parte de las personas migrantes que llegan a España usan como medio de transporte el avión, no una “patera” como quieren hacernos ver.

Llegadas a través de las costas

La movilidad humana es algo natural y se ha producido siempre, pero lamentablemente la migración se pone como centro de debate político en España de manera negativa. Lejos de trabajar en la creación de políticas migratorias favorables para todos, se generan comentarios tan deshumanizantes como el también conocido “efecto llamada”. Os aseguramos que los haters no han hecho el ejercicio de parase a pensar porqué cada día miles de personas ponen en riesgo sus vidas y las de sus familias al subir en una precaria embarcación de la que posiblemente no salgan vivos.

Gran parte de las personas que llegan a España a través de la frontera sur proceden de Guinea Conakry, un país sumido en la pobreza, caracterizado por un régimen autoritario y donde la represión es constante. El cambio climático que genera hambruna y los conflictos olvidados, están presentes en países como Mali, Sudan del Sur o República Democrática del Congo. Y ni hablar de la situación con las personas LGTBI. En gran parte del continente africano de se criminaliza y se penalizan las relaciones homosexuales y la orientación sexual. De esto y otras complicaciones huyen estas personas. ¿Acaso no huirías de situaciones como estas?

Este es un ejercicio que hay que hacer para poder ponernos en los zapatos de quienes salen de sus países y comprender por qué lo hacen. Esas pocas imágenes que apenas llegan de barcas llenas con hombres, mujeres, jóvenes, niñas y niños migrantes, son más que eso. Son personas que en su mayoría han estado sufriendo en sus países y también en los países por los que han pasado por su ruta migratoria antes de lograr subir al barco. Vienen con la finalidad de trabajar para ganarse la vida y ayudar a los suyos, crecer y superar los traumas del pasado. Algunas hablan varios idiomas, otras son profesionales, otras han dejado a su familia en su país con la esperanza de poder volver a verse algún día cuando haya mejores condiciones.

Si queréis tener un debate con los haters y salir vencedores, podéis preguntarles si saben cuáles son los países que más acogen a las personas refugiadas. Seguro os dirán que España o los países más ricos del mundo. Lo que no saben nuestros apreciados haters, es que Turquía, Pakistán, Uganda, Sudán y Alemania, Irán y Líbano, son los principales países de acogida. Solo un país de Europa aparece en este listado, así que tenéis una razón más para hacerles ver lo mal que se han montado ese guion.

¿Las personas inmigrantes abusan de las ayudas públicas? Derrumbamos el mito

Las ayudas se otorgan a las personas con rentas más bajas

Hay un tema que suena en Radio Hater como una mala canción del verano, pero que acaba por hacerse un hueco en la mente de muchos/as a fuerza de ser repetido insistentemente. La lista de canciones de los haters xenófobos es siempre igual, mezcla bulos y tópicos; estereotipos, falsedades y generalizaciones. Pero, como la canción del verano, resulta pegadiza y eficaz. Hoy analizamos la canción de los haters (o más bien el grito desafinado) que afirma que las personas inmigrantes copan todas las ayudas sociales.

Para empezar, es necesario decir que el acceso a las ayudas y a los servicios sociales es un derecho que en todo ámbito administrativo en España (estatal, autonómico y local) se rige, como norma general, por un mismo criterio: la situación socioeconómica personal o familiar.

Existen ayudas económicas o ventajas fiscales (en materia de vivienda, sanidad, educación, etc.) que se conceden a las rentas más bajas o cuando se carece de ingresos; no así por pertenecer a una etnia, religión, origen o nacionalidad determinada. Es más: si en la concesión de estas ayudas directas se discriminase por nacionalidad, sería una situación directamente inconstitucional e ilegal.

Vamos a ver algunos datos: apenas un 16 % de las personas usuarias de los servicios sociales fueron extranjeros (según datos de 2015, recogidos por Newtral); sólo el 9,7% de los beneficiarios de prestaciones por desempleo nacieron fuera de España (dato de 2017) y tan solo el 1% de las personas receptoras de pensiones eran extranjeras.

Tener residencia legal, requisito para acceder a prestaciones

Hay un elemento más a añadir y a tener en cuenta: en España, la ley establece que, para poder acceder a todo el catálogo de prestaciones sociales, a excepción de las más básicas, es necesario tener residencia en España. Esto deja fuera a muchas personas inmigrantes que, al encontrarse en situación administrativa irregular, no pueden cumplir con este requisito. Queda así en evidencia que la condición de extranjero no supone una ventaja en las posibilidades de acceder a estas prestaciones, más bien todo lo contrario.

Sí existen algunas ayudas destinadas a fomentar la integración social o de carácter humanitario, que, si bien su origen procede en gran medida de fondos públicos, no se otorgan de manera directa. Esos recursos se gestionan a través de las distintas ONG, que, como Accem, trabajan con personas en situación de vulnerabilidad o en riesgo de exclusión, quienes las conceden en función de criterios basados en la situación de vulnerabilidad y emergencia social.

Es necesario decir claramente que las ayudas humanitarias, que sirven para afrontar situaciones extremas de emergencia social, o las ayudas a la integración son fundamentales y necesarias para construir una sociedad diversa, cohesionada y equilibrada socialmente.

Tampoco hay que olvidar que las propias personas inmigrantes, también aquellas en situación irregular, contribuyen a la financiación de los servicios públicos a través de impuestos como el IRPF, que grava sobre la renta, o como el IVA, cada vez que se compra un producto o se contrata un servicio.

Junto a estos datos y argumentos, amigo/a salvahaters, te dejamos aquí algunas piezas para redes sociales para ayudarte en esa tarea nunca suficientemente ponderada de salvar a los haters de ese riesgo cierto de combustión espontánea.

Todas estas falsedades hacen mucho más daño de lo que parece. Desde Save A Hater queremos invitaros a desactivar el efecto tóxico de los bulos discriminatorios: párate a pensar cuál es la mejor manera de reaccionar, y después decide: corta la cadena, desmonta el mensaje discriminatorio, solicita la fuente del rumor para averiguar si es o no veraz y, en caso necesario, denuncia. Accede aquí a algunas herramientas que te pueden ser de utilidad.

¿Quieres profundizar? Consulta fuentes fiables

En España, a nivel legislativo, las competencias para regular las ayudas sociales recaen en su mayor parte sobre las comunidades autónomas, que fijan sus cuantías y los requisitos de acceso, que deben estar basados en criterios justificados conforme a la ley y, en última instancia, a principios como igualdad y universalidad.

Dentro del marco jurídico estatal, la Ley Orgánica 4/2000, de 11 de enero, sobre derechos y libertades de los extranjeros en España y su integración social –conocida como Ley de Extranjería–, estipula expresamente que para poder acceder a todo el catálogo de prestaciones de la Seguridad Social y de los servicios sociales, a excepción de los más básicos y que responden a situaciones de emergencia social, es necesario tener residencia legal en España.

La única subvención pública destinada específica y directamente a personas extranjeras que se encuentren en España es la destinada al retorno voluntario, es decir, “aquella dirigida a facilitar el regreso a sus países de origen a las personas inmigrantes que, cumpliendo los requisitos legalmente establecidos, así lo deseen”.

Por su parte, Maldita Migración ha realizado un seguimiento de estas ayudas a nivel autonómico y las distintas administraciones han dado una respuesta unánime: no se dan más facilidades de acceso a las ayudas a las personas de origen extranjero.

¿No será entonces que a nuestros/as estimadísimos/as haters lo que les molesta es que todas las personas puedan disfrutar de los derechos sociales en condiciones de igualdad sin discriminación por su origen étnico o nacional?

violencia personas refugiadas facebook

Violencia contra personas refugiadas en Alemania se alimenta de Facebook

El inicio de la guerra en Siria provocó la huida de millones de personas para salvar sus vidas. Muchas de estas personas llegaron a Alemania con la esperanza de dejar  atrás el horror, y así ha sido salvo por algunos casos de violencia contra las personas refugiadas, cuyo motivo recae en Facebook según un estudio realizado por Karsten Müller y Carlo Schwarz, investigadores de la Universidad de Warwick.

Según ha publicado The New York Times,  para el estudio se examinaron los 3.335 casos de ataques contra las personas refugiadas en Alemania entre los años 2015 y 2017. Se evaluó la comunidad donde se producía el ataque, la venta de periódicos en la zona, el apoyo a la extrema derecha, la demografía, historial de crímenes de odio, cantidad de personas refugiadas y protestas realizadas. Del estudio destacó que donde el uso de la red social Facebook era más alto, se producían más ataques contra refugiados; sin distinción del tamaño de la ciudad, ingresos familiares o pensamiento político.

En estos lugares la violencia contra las personas refugiadas aumentó en un 50 por ciento por encima del promedio nacional. Según el estudio, existe un algoritmo en la red social para provocar una mayor interacción de los usuarios y usuarias, como por ejemplo el contenido anti refugiados.

Un ejemplo del odio desbordado contra las personas refugiadas se observó en la página que creó Anette Wesemann (directora del centro de integración para refugiados en Altena, una pequeña ciudad al oeste de Alemania) para organizar colectas de alimentos y eventos voluntarios a beneficio es estas personas. Su página se llenó de mensajes de odio de una persona y, su ira, contagió a otros y cada vez fue a más.

Las personas que realizaron el estudio consultaron con un fiscal local sobre la situación anti refugiados , quien contó el caso de un hombre y su amigo que habían sido detenidos por arrojar gasolina en el ático de la casa donde vivía una familia refugiada. Los únicos antecedentes contra personas refugiadas que tenía Denkhaus, uno de los agresores, era haber compartido constantemente artículos y memes xenófobos a través de Facebook y mensajería instantánea.

Este no fue el único caso de violencia anti refugiados en Altena. En 2017 el alcalde fue apuñalado por un hombre que decía sentirse indignado por sus políticos a favor de las personas refugiadas. El fiscal sospecha que la agresión se suscitó tras los comentarios de odio en un enlace de una noticia publicada en Facebook.

Fuera de Facebook la mayoría de las personas eran tolerantes con las personas refugiadas y las normas de convivencia prevalecían, pero la distorsión generada en la red social hacía ver a muchos, otra realidad.

Esto demuestra la importancia de la tolerancia en el mundo online, para que no se reproduzcan actos violentos en el mundo offline.

facebook-y-la-limpieza-etnica-rohingya-en-myanmar

Facebook y la limpieza étnica Rohingya en Myanmar

Las redes sociales fueron creadas para conectar a unas personas con otras, sean amigas o desconocidas, pero que pudiesen tener algo en común y así se pudiese tejer una gran red. Muchas han visto luz desde la creación de Internet, pero Facebook se consolidó como la más potente. Compartir fotos era la actividad que más se realizaba en Facebook desde sus inicios y con el pasar de los años la plataforma ha ido mutando hasta convertirse en muchos países en una fuente de información “confiable”.

Read More Facebook y la limpieza étnica Rohingya en Myanmar

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.más info

ACEPTAR
Aviso de cookies