ODIO
EN REDES

ODIO Y POLARIZACIÓN

¿HATERS?
¿QUIÉNES SON? ¿CÓMO FUNCIONAN?

 

Identificar a un hater no es sencillo: no tienen características físicas que los distingan, pueden ser de cualquier sexo, edad, origen, profesión… Incluso nosotros/as mismos/as podemos convertirnos en haters si nos dejamos llevar y nos contagiamos del odio y las dinámicas de polarización social que reinan en las redes sociales y todo el mundo digital.

Nuestro nuevo colectivo de atención, los haters, se han hecho muy populares en los últimos años, dando nombre a todos aquellos usuarios y usuarias de las redes sociales que generan y se alimentan de los mensajes de odio.

Nuestros/as haters, pobrecitos,  se comportan en las redes sociales e internet de forma agresiva y se dedican obsesivamente a atacar a individuos o grupos a los que desprecian o rechazan simplemente por su origen, género u orientación sexual, por ejemplo.

Su hostilidad o rechazo hacia estos grupos los muestran a través de comentarios y publicaciones que realizan en sus redes sociales. Los haters tienden a seguir de forma constante, y casi compulsiva, las actividades relacionadas con las personas o grupos a  los que odian para desplegar sus ataques y sus argumentaciones, muy a menudo de forma violenta.

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Su mensaje

Los mensajes de odio de los/as haters son todas esas expresiones o manifestaciones que propagan, incitan, promueven o justifican el odio y el rechazo hacia determinadas personas o grupos de personas por motivos de religión, sexo, origen o pertenencia a un colectivo.

En los últimos años el desarrollo y el tremendo éxito de las nuevas formas de comunicación e interacción, han sido aprovechados por los/as haters para multiplicar su capacidad de impacto en la sociedad, difundiendo sus mensajes virales de intolerancia y discriminación. Mensajes que, muchas veces, más que virales habría que considerar como enfermizos.

Evitar y acabar con este discurso, al que contribuyen y del que, al mismo tiempo, se retroalimentan los/as haters, es la mejor manera de ayudarles a salir de su aislamiento y autoexclusión.

¿CUÁLES SON SUS ARMAS?

Las armas que los/as haters utilizan para invadir las redes y que generan polarización son también con las que se están disparando a sí mismos; en una actitud suicida que les lleva a alejarse progresivamente de la sociedad.

Vamos a ver algunas de ellas para que, sabiendo cómo actúan, sepamos cómo salvarles:

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Los/as haters se aprovechan del anonimato de internet para lanzar y difundir sus mensajes de odio con mayor facilidad. Utilizan pseudónimos para esconderse y reducir su responsabilidad. Aumenta así su sensación de impunidad y aprovechan para expresar ideas que no se atreverían a publicar en otro tipo de situaciones.

Además transmiten mensajes privados por medio de aplicaciones como WhatsApp o grupos cerrados de Facebook, que luego llegan a un público mayor a través de otros medios de difusión, debido a la velocidad con que circula la información online.

Salva al hater. Si te encuentras con un hater anónimo, no lo dudes, dile que, si tan convencido está de lo que dice, por qué no lo firma y utiliza su nombre y apellidos.

Si no da la cara, nadie puede ponérsela colorada ni dejarle en evidencia rebatiendo con la razón y con argumentos sus mensajes de odio.

Los/as haters se aprovechan de que en el entorno digital, debido a la facilidad para compartir contenido, la información circula a mayor velocidad de lo que puede ser procesada. Esto posibilita la distorsión del discurso porque la mayoría de personas compartimos información sin tomar el tiempo de leerlo bien y de contextualizar la publicación.

En el entorno digital los mensajes permanecen y son visibles durante más tiempo, por lo que el contenido se puede buscar y encontrar. Además aunque el material sea retirado de un lugar concreto, puede reavivarse en un lugar diferente.

Los haters se limitan muchas veces a compartir los mensajes sin llegar a tener nunca muy claro de dónde vienen ni cuándo se lanzaron.

Si ves algún mensaje de este tipo, avisa a su emisor para que se fije en la fecha y en la fuente y que lea detenidamente.  Dile que tenga cuidado, no sea que, sin darse cuenta, esté también comiéndose los yogures caducados.

Uno de los principales peligros de los discursos misóginos y xenófobos utilizados por las/os haters y que provocan polarización y odio en internet y otras plataformas online es la normalización de este tipo de mensajes. El discurso del odio se normaliza. Se llega a considerar como algo inevitable, incluso por parte de las víctimas.

Del mismo modo, se normaliza la agresividad en el mundo online, registrándose un mayor nivel de aceptación hacia este tipo de comentarios agresivos con respecto al contacto directo y personal. No te olvides de que el discurso agresivo que genera odio no es normal. Los haters creen que sí, que es algo que no tiene mayor importancia, pero no es así. Contamos contigo para sacarlos de su error y ponerlos ante el espejo para que vean el ser en qué se han convertido.

Un mensaje de odio hace daño. Di NO a la normalización de estos mensajes, y no pases de largo ante ninguno de ellos.

Estos mensajes suelen, a veces, apoyarse en el uso de bromas con tono racista o misógino que enmascaran la gravedad del contenido expresado. De esta manera el humor ayuda a banalizar lo que se está diciendo y las repercusiones reales de estas prácticas ofensivas y discriminatorias.

Pero… ¿sabes lo que no hace ninguna gracia a cualquier hater? Ver como nadie se ríe de lo que dice.

No celebres sus chistes y memes burdos y sálvale así de morir asfixiado por el payaso malvado que se ha tragado.

¿De verdad alguien piensa todavía que lo que ocurre en las redes no tiene efecto directo en la vida real? Sí, lamentablemente muchas/os haters y sobre todo aquellos que no son conscientes de que lo son o actúan como ellos.

No es un juego. Las experiencias digitales pueden generar daños emocionales o psicológicos, así como daños indirectos, erosionando la dignidad de las personas, dañando su reputación, estigmatizándolas y llegando a provocar, incluso, violencia hacia ellas.

Los haters, en su ceguera, no son muchas veces conscientes de ello, lo ven solo como un pasatiempo virtual e intrascendente sin daños colaterales. Y ahí es donde entras tú y tu labor de salvador. Hazles ver las consecuencias directas de sus mensajes.

Y, si el/la hater no entra en razón, siempre puedes reenviarle su propio viral, acompañado de noticias de agresiones y delitos que se cometen por el odio hacia los colectivos a los que atacan.

La globalidad del mundo online tiene dos consecuencias, una es que se descontextualizan los mensajes que provienen de culturas concretas, se desvirtúa el mensaje con gran facilidad.  Otra son las dificultades para la persecución legal y control de este tipo de contenido ante la ausencia de una legislación internacional.

Recuerda al hater que las costumbres y las realidades de cada país son distintas, que el contexto es importante.

Los/as haters son oportunistas y malintencionados, aprovechan contextos o eventos específicos, como atentados terroristas, decisiones políticas o eventos deportivos para lanzar sus mensajes, fomentar el extremismo y provocar la polarización de la sociedad.

Anima a cualquier hater a que se preocupe más de disfrutar del partido de fútbol que en denigrar por su origen o color de piel al futbolista que falló el penalti.

SUS OBJETIVOS

Todos/as podemos ser objetivo de los mensajes de odio de los haters y a menudo, sin darnos cuenta, podemos convertirnos en hater si reproducimos sus mensajes.

La mayoría de los casos de discurso de odio online van dirigidos hacia individuos por motivo de su etnicidad o nacionalidad, aunque la incitación al odio dirigida hacia la religión o la clase social también ha ido en aumento.

¿Quieres saber a quién se dirigen las personas hater especialmente con sus mensajes discriminatorios? Hay personas que son blanco habitual de mensajes de odio, juzgándolas no por sus acciones individuales sino por el estereotipo asociado al colectivo al que se les encasilla. Estate atento:

El principal grupo objeto de odio y desconfianza en el mundo occidental es la comunidad musulmana, habiendo crecido la islamofobia de forma continuada en los últimos años. Los millones de personas musulmanas que viven en el mundo suelen ser representadas como intolerantes, misóginas, violentas o crueles y son constantemente vinculados al terrorismo.

Una estrategia poco original: ¿te suena eso de que todas las personas de Cataluña son tacañas, las de Madrid chulas, en Andalucía unos vagos? Saca los colores a la persona hater con sus generalizaciones.

Algunas mujeres son atacadas por sus posicionamientos feministas. Además, son comunes los comentarios ofensivos relacionados con la apariencia física, arremetiendo públicamente contra aquellas mujeres que no cumplen con los estándares que se consideran de belleza. Hay también un componente racial en estos comentarios, atribuyendo determinadas características negativas a nacionalidades o grupos étnicos específicos.

Salva al hater invitándole a que se ponga delante de un espejo.

La comunidad LGTBI (lesbinas, gays, transexuales, bisexuales e intersexuales) recibe también gran cantidad de mensajes de odio online por parte de haters que se permiten el lujo de cuestionar o juzgar la orientación o identidad sexual de las personas.

Los haters tienen un severo problema en la visión, sólo son capaces de ver en blanco y negro, eso les da una óptica muy simplista de la sociedad, negro malo, blanco bueno. Producto de esto, acaban generando un discurso de odio que se dirige sobre todo a las personas refugiadas y migrantes de origen extranjero convirtiéndoles en chivo expiatorio de todos los problemas y males de la sociedad, aprovechando situaciones de crisis económica para que sus proclamas racistas tengan un eco mayor.

Al igual que ocurre en el discurso offline, se criminaliza a las personas inmigrantes, algo fomentado a menudo por algunos partidos políticos, que normalizan y justifican este tipo de discurso.

El odio de los/as haters no tiene límite. Los grupos sociales a los que dirigen su veneno se extiende cada vez a más personas. La población gitana es uno de sus objetivos preferidos, siendo protagonistas de la mayoría de los contenidos denunciados por promover el odio en Europa, tanto offline como online. Pero nuestros/as haters también odian a las personas sin hogar (aporofobia) y personas con discapacidad (disfobia).

Su inquina es tan grande que cada cierto tiempo se popularizan palabras que definen su actividad: chinofobia, gordofobia…

HATERS Y
MISOGINIA

La misoginia parece un término medieval, propio de un machismo rancio y pasado de moda, pero muy a nuestro pesar, sigue presente en la sociedad y, por tanto, se manifiesta también en el mundo digital y en las redes sociales. Pasemos a ver algunos de los temas que aglutinan muchos de los ataques misóginos y machistas en el mundo online por parte de las personas hater:

Representan los casos más extremos de la misoginia (también en la red). ¿Se puede seguir llamando humano al que hace esto?

El cuerpo de la mujer convertido en un objeto. Sexualización del cuerpo femenino como agresión. Gente que aún no entiende que  una mujer no vale lo que marcan sus medias y que eso de lanzar piropos les hace parecer gañanes en la estepa.

El movimiento feminista genera una intensa reacción contraria que trasciende a menudo la discrepancia para convertirse en mensajes de odio y ataque de naturaleza misógina. Suponemos que tienen miedo a perder los privilegios del patriarcado.

hay un discurso en las redes sociales (y fuera de ellas) que se centra en negar la existencia de discriminación hacia las mujeres, y en su ceguera niegan hasta la existencia de la violencia de género como fenómeno.

HATERS
Y POLARIZACIÓN

La polarización, ese mal que afecta profundamente al Hater, nace de una forma errónea de construir el pensamiento a partir del ‘nosotros’ y el radicalmente opuesto ‘ellos’. Vamos, el nosotros somos mejores que ellos de toda la vida.

En ese nocivo proceso, cada grupo se centra en las diferencias, en lo que le aleja del otro, y construye narrativas simplistas.

En sus cabecitas, les parece que centrarse en las diferencias, en lugar de lo que les une es más constructivo, es más hasta se montan sus historias simplistas para justificar este pensamiento.

Este planteamiento, además hacer ellos mismos acaben distanciados del resto de la sociedad, termina creando en una visión sesgada y distorsionada de la realidad que puede desembocar en actitudes y comportamientos discriminatorios, hostiles y, en última instancia, sirviendo de caldo de cultivo del odio hacia el “otro”; pudiendo convertir un mero incidente puntual en un gran conflicto social.

La polarización lleva a homogeneizar más y más los grupos, y a alejarnos de esa maravillosa virtud de la sociedad que es la diversidad.

HATERS Y CONTENIDO FALSO:
FAKE NEWS, BULOS Y DESINFORMACIÓN

Llamamos ‘fake news’ a las noticias falsas, historias prefabricadas o propaganda que es disfrazada de información, con el objetivo de engañar y desinformar. Es el arma secreta de los haters, para desacreditar, insultar y humillar a colectivos. Y sí, los propios haters se las creen, por eso no se bañan hasta pasada media hora después de comer.

Esto de las “fake news” no es nada nuevo, pero claro, con el crecimiento de las redes sociales, las apps de mensajes y las páginas webs, se ha logrado que se propaguen más rápido, más lejos y con mayor facilidad que las reales. El problema es que la dificultad que supone frenar estas antinoticias, acaba generando confusión y manipulación afectando en nuestras decisiones personales y en nuestra percepción de personas y organizaciones, dirigiéndonos según el caso hacia su desprestigio o enaltecimiento.

Frenar y controlar este tipo de noticias inventadas, se ha convertido en un objetivo prioritario para las gobiernos europeos. Como muestra, en enero de 2018, la Comisión Europea designaba un Grupo de Alto Nivel sobre ‘fake news’ y desinformación. En abril, y a partir de las recomendaciones del grupo de expertos, el Ejecutivo comunitario presentó una batería de medidas frente a la desinformación online. Entre ellas, pedía a las distintas plataformas digitales (Google, Facebook o Twitter) la adopción de un código voluntario de buenas prácticas, así como la creación de una red europea independiente de fact-checkers o verificadores y la dotación de apoyo financiero a nivel europeo y estatal al periodismo de calidad.

En resumen, si quieres salvar a un hater, no produzcas, difundas ni te creas los rumores. Corta la desinformación de raíz.

Accem es una organización sin ánimo de lucro de ámbito estatal cuya misión es la defensa de los derechos fundamentales, la atención y el acompañamiento a las personas que se encuentran en situación o riesgo de exclusión social.

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