ODIO
EN REDES

QUIÉNES SON LOS HATERS

¿HATERS?
¿QUIÉNES SON? ¿CÓMO FUNCIONAN?

Pueden ser gordos y flacas, viejos y jóvenes, estudiantes o astronautas. Para ser hater no hay límites de edad, origen o sexo, basta con usar la agresividad en redes sociales y el mundo digital para atacar personas o grupos a los que desprecian. Puede ser que tú también seas un poco hater.

Hater, que traducido significa odiador, es alguien que muestra su rechazo a determinados colectivos a través de comentarios y publicaciones. Su blanco de acción pueden ser las personas extranjeras, o las mujeres, o las LGTBI. No le importa difundir noticias falsas o generalizaciones si sirven para reforzar sus argumentos en contra de algunos de esos colectivos.

¿CUÁLES SON SUS ARMAS?

Internet y las redes sociales son una enorme oportunidad para aprender, informarse y defender la libertad de expresión.

Pero todo lo que ofrecen puede convertirse en un arma de doble filo si se emplea para poralizar y atacar.

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Los/as haters se aprovechan del anonimato de internet para lanzar y difundir sus mensajes de odio con mayor facilidad. Utilizan pseudónimos para esconderse y reducir su responsabilidad. Aumenta así su sensación de impunidad y aprovechan para expresar ideas que no se atreverían a publicar en otro tipo de situaciones.

Además transmiten mensajes privados por medio de aplicaciones como WhatsApp o grupos cerrados de Facebook, que luego llegan a un público mayor a través de otros medios de difusión, debido a la velocidad con que circula la información online.

La libertad de expresión debe cuidarse evitando que el anonimato en redes se emplee para atacar, mentir y atacar.

Los/as haters se aprovechan de que en el entorno digital, debido a la facilidad para compartir contenido, la información circula a mayor velocidad de lo que puede ser procesada. Esto posibilita la distorsión del discurso porque la mayoría de personas compartimos información sin tomar el tiempo de leerlo bien y de contextualizar la publicación.

En el entorno digital los mensajes permanecen y son visibles durante más tiempo, por lo que el contenido se puede buscar y encontrar. Además aunque el material sea retirado de un lugar concreto, puede reavivarse en un lugar diferente.

Los haters se limitan muchas veces a compartir los mensajes sin llegar a tener nunca muy claro de dónde vienen ni cuándo se lanzaron.

Si ves algún mensaje de este tipo, avisa a su emisor para que se fije en la fecha y en la fuente y que lea detenidamente.  Dile que tenga cuidado, no sea que, sin darse cuenta, esté también comiéndose los yogures caducados.

Uno de los principales peligros de los discursos misóginos y xenófobos utilizados por las/os haters y que provocan polarización y odio en internet y otras plataformas online es la normalización de este tipo de mensajes. El discurso del odio se normaliza. Se llega a considerar como algo inevitable, incluso por parte de las víctimas.

Del mismo modo, se normaliza la agresividad en el mundo online, registrándose un mayor nivel de aceptación hacia este tipo de comentarios agresivos con respecto al contacto directo y personal. No te olvides de que el discurso agresivo que genera odio no es normal. Los haters creen que sí, que es algo que no tiene mayor importancia, pero no es así. Contamos contigo para sacarlos de su error y ponerlos ante el espejo para que vean el ser en qué se han convertido.

Un mensaje de odio hace daño. Di NO a la normalización de estos mensajes, y no pases de largo ante ninguno de ellos.

Estos mensajes suelen, a veces, apoyarse en el uso de bromas con tono racista o misógino que enmascaran la gravedad del contenido expresado. De esta manera el humor ayuda a banalizar lo que se está diciendo y las repercusiones reales de estas prácticas ofensivas y discriminatorias.

Pero… ¿sabes lo que no hace ninguna gracia a cualquier hater? Ver como nadie se ríe de lo que dice.

No celebres sus chistes y memes burdos y sálvale así de morir asfixiado por el payaso malvado que se ha tragado.

¿De verdad alguien piensa todavía que lo que ocurre en las redes no tiene efecto directo en la vida real? Sí, lamentablemente muchas/os haters y sobre todo aquellos que no son conscientes de que lo son o actúan como ellos.

No es un juego. Las experiencias digitales pueden generar daños emocionales o psicológicos, así como daños indirectos, erosionando la dignidad de las personas, dañando su reputación, estigmatizándolas y llegando a provocar, incluso, violencia hacia ellas.

Los haters, en su ceguera, no son muchas veces conscientes de ello, lo ven solo como un pasatiempo virtual e intrascendente sin daños colaterales. Y ahí es donde entras tú y tu labor de salvador. Hazles ver las consecuencias directas de sus mensajes.

Y, si el/la hater no entra en razón, siempre puedes reenviarle su propio viral, acompañado de noticias de agresiones y delitos que se cometen por el odio hacia los colectivos a los que atacan.

La globalidad del mundo online tiene dos consecuencias, una es que se descontextualizan los mensajes que provienen de culturas concretas, se desvirtúa el mensaje con gran facilidad.  Otra son las dificultades para la persecución legal y control de este tipo de contenido ante la ausencia de una legislación internacional.

Recuerda al hater que las costumbres y las realidades de cada país son distintas, que el contexto es importante.

Los/as haters son oportunistas y malintencionados, aprovechan contextos o eventos específicos, como atentados terroristas, decisiones políticas o eventos deportivos para lanzar sus mensajes, fomentar el extremismo y provocar la polarización de la sociedad.

Anima a cualquier hater a que se preocupe más de disfrutar del partido de fútbol que en denigrar por su origen o color de piel al futbolista que falló el penalti.

SUS OBJETIVOS

Todos/as podemos ser objetivo de los mensajes de odio de los haters y a menudo, sin darnos cuenta, podemos convertirnos en hater si reproducimos sus mensajes.

La mayoría de los casos de discurso de odio online van dirigidos hacia individuos por motivo de su etnicidad o nacionalidad, aunque la incitación al odio dirigida hacia la religión o la clase social también ha ido en aumento.

¿Quieres saber a quién se dirigen las personas hater especialmente con sus mensajes discriminatorios? Hay personas que son blanco habitual de mensajes de odio, juzgándolas no por sus acciones individuales sino por el estereotipo asociado al colectivo al que se les encasilla. Estate atento:

La islamofobia está muy presente en las redes sociales. Los millones de personas musulmanas que viven en el mundo suelen ser representadas como intolerantes, misóginas, violentas o crueles y son constantemente vinculados al terrorismo. Se olvida que la gran mayoría de las víctimas de atentados son habitantes de países de mayoría musulmana.
Una estrategia poco original: ¿te suena eso de que todas las personas de Cataluña son tacañas, las de Madrid chulas, en Andalucía unos vagos?

Algunas mujeres son atacadas por sus posicionamientos feministas. Además, son comunes los comentarios ofensivos relacionados con la apariencia física, la sexualización y cosificación de las mujeres, los ataques a su intimidad.
Muchos haters propagan falsedades, como las denuncias falsas por violencia de género, y hay quienes justifican las agresiones hacia las mujeres.
Salva al hater invitándole a que se ponga delante de un espejo.

La comunidad LGTBI (lesbianas, gays, transexuales, bisexuales e intersexuales) recibe también gran cantidad de mensajes de odio online por parte de haters que se permiten el lujo de cuestionar o juzgar la orientación o identidad sexual de las personas.
Este odio suele llegar a su momento álgido durante las celebraciones del Orgullo LGTBI.

Las personas de origen extranjero en general y las migrantes y refugiadas en concreto son el chivo expiatorio de todos los problemas y males de la sociedad según los haters.
Utilizan datos falsos, generalizaciones y titulares llamativos para señalar a estas personas. Mafgnifican la situación, hablando de invasiones y avalanchas, hasta crear una imagen distorsionada de la realidad. El miedo al otro se dispara, generando discriminación y violencia.

Hay quienes odian a las personas gitanas. De hecho el Secretariado Gitano advierte de que un 68% de los casos de discriminación se dan por redes sociales. También pueden ser blanco de ataques las personas sin hogar (aporofobia) o las personas con discapacidad (disfobia), o las que tienen sobrepeso (gordofobia). Antes de caer en la tentación de los prejuicios y las generalizaciones, piensa que la próxima puede tocarte a ti.
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HATERS
Y POLARIZACIÓN

La polarización, ese mal que afecta profundamente al Hater, nace de una forma errónea de construir el pensamiento a partir del ‘nosotros’ y ‘ellos’.

En ese nocivo proceso, cada grupo se centra en las diferencias, en lo que le aleja del otro, y construye narrativas simplistas.

En sus cabecitas, les parece que centrarse en las diferencias, en lugar de lo que les une es más constructivo, es más hasta se montan sus historias simplistas para justificar este pensamiento.

Este planteamiento, además hacer ellos mismos acaben distanciados del resto de la sociedad, termina creando en una visión sesgada y distorsionada de la realidad que puede desembocar en actitudes y comportamientos discriminatorios, hostiles y, en última instancia, sirviendo de caldo de cultivo del odio hacia el “otro”; pudiendo convertir un mero incidente puntual en un gran conflicto social.

La polarización lleva a homogeneizar más y más los grupos, y a alejarnos de esa maravillosa virtud de la sociedad que es la diversidad.

HATERS Y CONTENIDO FALSO:
FAKE NEWS, BULOS Y DESINFORMACIÓN

Llamamos ‘fake news’ a las noticias falsas, historias prefabricadas o propaganda que es disfrazada de información, con el objetivo de engañar y desinformar. Es el arma secreta de los haters, para desacreditar, insultar y humillar a colectivos. Y sí, los propios haters se las creen, por eso no se bañan hasta pasada media hora después de comer.

Esto de las “fake news” no es nada nuevo, pero claro, con el crecimiento de las redes sociales, las apps de mensajes y las páginas webs, se ha logrado que se propaguen más rápido, más lejos y con mayor facilidad que las reales. El problema es que la dificultad que supone frenar estas antinoticias, acaba generando confusión y manipulación afectando en nuestras decisiones personales y en nuestra percepción de personas y organizaciones, dirigiéndonos según el caso hacia su desprestigio o enaltecimiento.

Frenar y controlar este tipo de noticias inventadas, se ha convertido en un objetivo prioritario para las gobiernos europeos. Como muestra, en enero de 2018, la Comisión Europea designaba un Grupo de Alto Nivel sobre ‘fake news’ y desinformación. En abril, y a partir de las recomendaciones del grupo de expertos, el Ejecutivo comunitario presentó una batería de medidas frente a la desinformación online. Entre ellas, pedía a las distintas plataformas digitales (Google, Facebook o Twitter) la adopción de un código voluntario de buenas prácticas, así como la creación de una red europea independiente de fact-checkers o verificadores y la dotación de apoyo financiero a nivel europeo y estatal al periodismo de calidad.

En resumen, si quieres salvar a un hater, no produzcas, difundas ni te creas los rumores. Corta la desinformación de raíz.

Accem es una organización sin ánimo de lucro de ámbito estatal cuya misión es la defensa de los derechos fundamentales, la atención y el acompañamiento a las personas que se encuentran en situación o riesgo de exclusión social.

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